domingo, 12 de octubre de 2014

Escribir, beber y follar.


Todo mundo hablaba de hacer algo, pero yo ya me estaba cansando del  mundillo literario en el que nos habíamos sumergido los últimos dos años. Era un mundo que más tenía que ver con sexo y alcohol que con literatura, porque de los grandes escritores sólo podíamos copiar su modo de follar y de beber. Su literatura no. Esa es la primera trampa. Creíamos que por beber y coger tanto como nosotros suponíamos (nada era certero, todos estaban muertos) que bebían y cogían Baudelaire, Kerouac y Carver, escribiríamos como ellos, o seríamos más cercanos a ellos, no sé. Los poetas subían a los estrados y recitaban un montón de borrachadas, a grito, y pensaban que así conquistarían algo; al menos, el sexo de alguna chica de entre el público que les gustase; a veces lograban acostarse con alguna del público o del mundillo, pero para ello debía ser ésta una mujer que no leyese demasiado, o que estuviese infectada ya con el virus de la poesía mediocre. Los prosistas éramos por mucho peor. No subíamos al estrado. Desde nuestras trincheras ametrallábamos el horizonte, a ver a quién mordían nuestras balas. Los hombres prosistas también apuntaban sus miras, en el peor de los casos, a acostarse con alguna. Por mi parte, no puedo decir que fuese mejor que ellos y que ellas, aunque les miraba hacer y bostezaba. Mis lectores, en su mayoría, eran hombres. Aplaudían mis esfuerzos (debo confesar que no hubo esfuerzo, escribía y escribíamos de manera natural, sin demasiado esfuerzo y sería pecado mentir y decir que una lleva años luchando, etc.) porque antes o después de leerse mis textos miraban mis fotografías.

Por mi parte, llegué a acostarme con una serie no muy grande de escritores y poetas y de lectores de mis textos. No sabría decir cuales fueron peores experiencias. Los escritores, los prosistas, al menos eran interesantes y a veces cultos e inteligentes, aunque no por regla, y los poetas, casi por regla creían que debían estar locos para poder versar, y por ello, eran unos completos pelmazos sin cultura (los poetas leían por mucho menos que los prosistas) y eran más borrachos, o borrachos de otro modo, más escandalosos y menos refinados, con menos sentido: bebían por aparentar estar locos y no con un sentido de la bebida. Algunos hasta creían que se puede ser poeta sin haber leído y aprendido las estructuras y las reglas gramaticales y ortográficas del idioma en que se expresaban. A esta irreverencia la llamaban libertad, desapego, locura y genio. No había en ello nada más que mediocridad. Sin embargo, hablo tan sólo de mi generación y de mi mundo. Si fuera de él existieron poetas estupendos, yo no les conocí. Los lectores no eran mejores que los poetas, a quienes aprendí a despreciar inmediatamente. Algunos leían aún menos y otros ni siquiera comprendían lo que es ser escritor o escritora y más que desearme por haber escrito un texto, lo hacían por el mismo motivo que deseaban a otras mujeres. Era un mundo literario sin literatura. La literatura, en todo caso, era el pretexto.

Incluso mi amigo más cercano, el más huraño de todos, Martin Petrozza, se inmiscuía en el mundillo desde su enorme trinchera, y a veces leía en público o publicaba o salía con los lectores de sus textos, en especial, con las lectoras de sus textos, a las que follaba en su habitación y de las que se enamoró de una, de Simona. Aunque odiaba al mundillo y lo maldecía, todas las noches se adentraba a él en forma de borracho, a conocerlos, a observarlos, a consumirlos, gracias a sus dos personalidades, que respondían a sus dos únicos estados: sobrio / ebrio, en que repartía las horas de sus días, exceptuando las de dormir; podría decirse que dormía sobrio / ebrio, según el caso. Sobrio era solitario, huraño, depresivo y pendenciero. Ebrio era sociable, risueño, casi agradable y bienhechor. El cambio era drástico. De Sobrio aprendí el odio al mundillo. De Ebrio, que  el mundillo no tiene nada que ofrecer.

Otro cercano, Salmoneo Gutiérrez, que tres cuartas partes de su tiempo se mantenía sobrio y una ebrio; era poeta, aunque no de circo, se mantenía al margen y era, de todos mis conocidos, el más serio en el aspecto literario, en busca no de fama, aceptación o popularidad, sino de poesía, por decir de algún modo, aunque incluso él no estaba seguro de en qué consistía la poesía ni la literatura ni la búsqueda (afirmaba que había una búsqueda). Participaba de la guerra desde detrás de un montoncito de sacas llenas de tierra, pequeña trinchera desde donde lanzaba, muy de vez en vez, aluna granada a ciegas, sin la misma intención que los otros prosistas y poetas, pero por probar y por estar dentro de aquello en que se supone que debe estar dentro un poeta. No se manchaba demasiado. No leía en público ni se presentaba, ni salí con lectores ni lectoras.

Cuando se los dije me vetaron en automático. No soportaban que alguien les contrariara. Podía negarles beber o acostarme con ellos, incluso salir con ellos, pero si les decía francamente lo que pensaba me tachaban de incrédula. No estoy segura que en realidad deseasen hacerse escritores y todo eso. Muchos de ellos dejaban las letras en el camino a la adultez. Los pocos que continuaban eran, claro, más serios, pero, ¿hasta dónde se llegaría? Salmoneo decía que no importa a dónde pueda llegarse, la poesía no es un camino hecho ni con destino claro, lo importante es escribir. Tenía razón desde cierto ángulo y hasta cierto punto. La pregunta era, ¿hasta dónde quería llegarse?, es decir, medir si el compromiso con la literatura era cierto o había más compromiso con el alcohol y el sexo y la popularidad opaca de ser un poeta o un prosista subversivo o cualquier cosa que se creyesen al escribir.  

Decidí ausentarme. No me presentaría más en público, no leería en eventos culturales, ni siquiera asistiría a la presentación de mis libros, ni me dejaría ver por los lectores (ninguno sirvió para nada, ni siquiera para hacer el amor). Además de ello, o a pesar de ello, continuaría lanzando textos como granadas, desde la trinchera de mi privacidad, a ver a quién volaban los sesos. Si alguno apreciaba mis letras por mis letras, cosa que miraba cada vez más lejos, ya sería ganancia. Si no, el placer de la carnicería continuaría siendo el aliciente, hasta que un día, algún prosista fuese capaz, desde el otro lado del frente, de acabar conmigo de un bombazo.  Hacer algo ya no llamaba mi atención. ¿Qué íbamos a hacer? Éramos parte de una generación estéril, hecha a imagen y semejanza de dioses falsos. No había uno que no quisiera ser como otro, por lo menos, en lo tocante al trago y el sexo. El trago y el sexo no hacen a un escritor. El trago y el sexo es para cualquiera, escribir para unos cuantos. El trago y el sexo es el consuelo a los mediocres. No escriben grandes obras, pero beben y follan. 





28 comentarios:

  1. Sergio Carillo Ramadan12 de octubre de 2014, 12:43

    La condena del millón de dólares, pareciera que estos cabrones se llevaron todo, y no queda mas que la paráfrasis o la intertextualidad. Todos están muertos y desde el mas allá nos siguen gritando: Uds. cojan y no se preocupen por nada, tomen, pónganse hasta el culo y pretendan escribir que afortunadamente queda mucha subjetividad y sus letras acomodaran bien en otros que solo piensan en coger y beber, así de relativo es el mundo en donde el ego solo se coge para no sentirse solo

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  2. Dan ganas de seguir leyendo

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  3. Qué hay de malo en follar y ponerse pedo?? Nada, el asunto estriba que entre peda y peda hay que leer, no conozco a ningún decente poeta que no sea culto, los mediocres de las poses no llegan ni rapsodas. Al final la obra maestra de tu vida nunca vendrá como decía Cortázar, por ende sólo queda escribir y escribir y tomar un poco más de cerveza, parafraseando al gran Bukowski...

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  4. Me sigue apeteciendo follar.

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  5. Hernández Salvador12 de octubre de 2014, 15:00

    una muy buena descripcion del mundillo literario que hay en el D.F. pero en mi ciudad es aun peor y mas pequeño el circulo pero si te atreves a criticarlos te expulsan de inmediato y bueno si se quiere lograr algo es un camino solitario citando a Rilke: reconozca si se moriría usted si se le privara de escribir… pregúntese en la hora más silenciosa de su noche: “¿debo escribir?” Excave en sí mismo, en busca de una respuesta profunda. Y si ésta hubiera de ser de asentimiento, si hubiera usted de enfrentarse a esta grave pregunta con un enérgico y sencillo “debo”, entonces construya su vida según esa necesidad: su vida, entrando hasta su hora más indiferente y pequeña, debe ser un signo y testimonio de ese impulso., este extranjero, este joven insignificante, deberá sentarse, y, en su quinto piso, deberá escribir, escribir día y noche. Sí, deberá escribir y así acabará esta situación......

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  6. Sergio Carrillo Radamana12 de octubre de 2014, 18:28

    Hay literatura media para rato, ya que el clamor general es: coger y beber. Cojo y bebo, luego existo. (clamor) o luego repaso; pero primero te repaso. Ja!!

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  7. es un deseo tan fuerte como el desear comer, asi que si coger nos hace tanto bien,pues cojamos!!

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  8. Magnifica pieza literaria, y muy explícita de lo que es el mundo de la intelectualidad bohemia. Felicidades Verónica Pinciotti magnifica tu pluma literaria.

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  9. Cabemos todos...."Mis lectores,... hombres. Aplaudían mis esfuerzos, porque antes o después de leerse mis textos, miraban mis fotografías"" (Y)

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  10. Sergio Carrillo Radamana12 de octubre de 2014, 21:21

    Excelente la resaca: relato - vista. Dan ganas de brincar ahí, pero solo para rascarse las bolas al igual que los demás, y ya con la experiencia bien acomodada según partes y formas salirse. ¿Que cosas, no?

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  11. Comienzo a pensar que escriben porque nunca aprendieron a hacerle el amor...a una mujer.

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  12. Alejandro Pinales Rodríguez12 de octubre de 2014, 22:52

    Los cielos azules,las noches oscuras con estrellas...
    las primaveras...
    Los inviernos...
    Las hojas secas...
    Los campos verdes...
    Los sueños...
    Los amaneceres...
    El canto de las aves...
    Los rayos de sol...
    Los veloz de la luna...
    Y todo lo que vivieron y plasmaron en su literatura...
    Es un lindo recuerdo...
    Hoy es mejor ser recordado que solo recordar...
    Los vicios son un viaje mas...
    Bueno una pequeña visión de lo que fue el vivir de sus lecturas...

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  13. Christian Iván Jiménez13 de octubre de 2014, 0:15

    ¡vaya, hasta que una escritora lo dice! en verdad es muy desagradable ir a esos "círculos de escritores" que no hacen más que proferir su verborrea alcohólica, sexo, drogas, etc. es desagradable. las enfermedades de la sociedad también se ven reflejadas en muchos escritores. si a ellos les agrada beber y follar en exceso, pues cada quien, pero si, suelen hacerlo más bien para imitar a sus escritores. falta de identidad, entonces no tienen creatividad genuina, es decir no son ellos mismos a la hora de crear. aunque muchos escritores y artistas sin darse cuenta crean, como un impulso debido a vivir en una sociedad carente con tantos problemas, son como válvulas de escape, así que sus adicciones son algo normal para esas personas y sus creaciones carecen de esencia. por eso me agrada mucho leerle escritora Verónica, siempre dices las cosas como son, sin trabas, si no así, como van.

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  14. BUSCAR NUESTRO PROPIO CAMINO VERITO CHULA, TAL VEZ CON SEXO A LO CABRÒN, O PORQUÈ NO, TAL VEZ ASEXUADO

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  15. Miguel Angel de Lira13 de octubre de 2014, 22:30

    Y este desgasté por derroche de todos aquellos insaciables excesos

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  16. Miguel Angel de Lira13 de octubre de 2014, 22:31

    Ni follar me satisface tal como escribir

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  17. son la misma moneda hermano, en el mismo monedero.

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  18. Miguel Angel de Lira13 de octubre de 2014, 22:32

    En la misma bolsa rota

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  19. Al igual que todos integrantes de BOOM latinoamericano en Paris , sus grandes amigos de la artes Plàstcas, Picasso, Dali, .......Todos pasamos por es etapa del " seguidismo inconsulto "......y pagamoss caro sus consecuencias....Charles Aznavour , en su canciòn La Bohemia, da un resumen.......

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  20. el triste final de un sueño: no se puede ser original cuando se 'copia' a otros

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  21. el párrafo dedicado a Salmoneo Gutiérrez juro que se ajusta perfectamente a mi en el sentido que tampoco estoy seguro de en qué consiste la poesía

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  22. "la poesía no es un camino hecho ni con destino claro"... genial

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  23. a manera de síntesis tu texto (muy bueno por cierto) me deja la siguiente reflexión: "cojo, luego escribo"

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  24. Si señora, me gusta.

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  25. Imitando la mediocridad, pues es más fácil que trabajar. Creo que lo difícil es reconocerlo.

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  26. todo.pero todo,en las letras versadas....

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