viernes, 13 de junio de 2014

Ojos Grises.

Texto por: Daniela Gómez.
Sitio del autor, aquí.


Abro  los  ojos  y  descubro  que  todo  fue  un  sueño.  Menos  mal,  no  puedo  seguir  con  lo  mismo,  todos  los  días  el  mismo  sueño  repetitivo  en  el  que  tomo  el  tren  de  camino  al  trabajo  y  veo  sus  ojos  grises  que  me  queman  y  que  desaparecen  en  medio  de  la  multitud. No  sé  de  donde  lo  he  sacado,  no  conozco  a  nadie  que  tenga  ojos  grises,  nadie  nunca  me ha  mirado  con  tanta  pasión,  sé  que  sólo  es  un  sueño  pero,  diablos,  se  siente  tan  real.


Miro  el  despertador,  las  08:30 a.m. Ya  es  tarde.  Salgo  de  la cama  y  dando  pequeños  saltos  al   rededor  consigo  llegar  al  baño,  tomo  una  ducha  rápida  y  corro  al  armario,  no  sé  qué  ponerme,  nunca   sé  qué  ponerme,  sin  embargo  siento  unas  ganas  repentinas  de  estrenar  el  vestido  negro  que  compré  el  mes  pasado,  aunque  no  sea  un  día  especial...  no  importa,  lo  usaré.  Desayuno   lo  de  siempre  y  salgo  apurada  a  coger  el  tren,  durante  el  trayecto  me choco  con  algunas  personas  pero  no  tengo  tiempo  de  parar  y  ofrecer  disculpas.  Llego  a  la  estación  y  hay  una  fila  enorme  de  pasajeros  esperando  abordar  delante  de  mí,  me  desespero.  Saco  el  libro  que  siempre  llevo  en  mi  cartera  y  trato  de  leer  algunos  párrafos  mientras  espero  a  que  el  tren  llegue  y  la  gente  avance.  Entro  y  escucho  la  voz  monótona   de  la  computadora  anunciando  por  el  altavoz  que  las  puertas  serán  cerradas.  09:10 a.m.,  aún  falta  media  hora  para  mi  ingreso  al  trabajo,  tengo  tiempo,  me  relajo.  Comienzo  a  pensar  en  las  cosas  que  pueden  llegar  a  pasar  hoy,  otro  día  más  de  mi  existencia,  otra   hoja  en  este  libro  llamado  "rutina".  Sé  que  cuando  llegue  estará  Clementina  esperándome  con  el  café  y  con  los  borradores  del  día,  también  estarán  Alejandro  y  Francisco  comentando  el  fracaso  de  los  equipos  deportivos  en  la  temporada  y  el  ajetreo  constante  de  la  oficina  con  los  teléfonos  que  nunca  paran  de  sonar  y  el  "tac  tac  tac"  de  los  teclados  de  las  computadoras.  Nada  nuevo,  así  hasta  el  almuerzo  en  donde  como  con  Anastasia  en  el   restaurante  de  la  esquina  y  luego  de  vuelta  a  la  oficina.  Pienso  en  eso  y  no  puedo  evitar   sentirme   algo  avergonzada  por  mi  atuendo  de  hoy,  este  vestido  negro  no  es  muy   adecuado  para  el  trabajo,  ¿por  qué  decidí  usarlo?.  El  tren  se  detiene  en  la  primera    estación,  gente  que  sube  y  baja,  es  sólo  un  río  de  personas  preocupadas  por  llegar  a  sus   destinos.  Consigo  un  puesto  vacío  y  me  siento.  Cierro  los  ojos  para  tratar  de  pensar  en     algo  diferente  a  mi  realidad,  tal  vez  ese  cuento  que  me  contaba  mamá  las  noches  que  no     podía  dormir,  tal  vez  el  recuerdo  de  la  primera  vez  que  fui  a  columpiarme  a  ese  parque      cercano  a  la  casa  de  mis  abuelos,  o  quizá  esa  película  en  donde  la  niñera  tenía  poderes mágicos  y  todos  los  personajes  bailaban  y  cantaban  a  lo  largo  del filme. Pienso en eso, pero siento que alguien me mira. Abro los ojos y miro a  mi  alrededor pero no noto nada extraño. Vuelvo a cerrar los ojos pero luego de un tiempo vuelvo a sentir esa mismasensación, esa calidez que sólo la transmite la mirada de unos ojos ardientes que seencuentra clavada en tu ser. Abro los ojos con desesperación y algo de ansiedad y derepente lo veo, bueno en realidad veo sus ojos. Aquellos ojos grises que me miran ensueños. No, no puede ser verdad. Cierro los ojos y los vuelvoa  abrir en un actoexasperado por borrar de la realidad lo que se cree imaginario, pero no lo es, aquellos ojos grises siguen allí, me miran. Son reales, existen, y no sé qué hacer. El sueño se volviórealidad y la soñadora se volvió loca de confusión. Sus ojos me miran con intensidad y noconsigo desviar la mirada ni por un segundo por temor a que desaparezca. El tren se detiene de nuevo, me levanto y comienzo a caminar hacia esos ojos que me hechizan, sin apartar la mirada, pero de nuevo interviene la multitud de personas que esperan salir, que me llevan con ellas, y mientras trato de luchar contra la corriente los pierdo, o más bien se pierden. Los ojos grises se pierden entre la multitud de ojos que me miran sin mirarme y no los puedo encontrar. Miro una infinidad de personas pasar frente a  mícon el afándel día dibujada en sus facciones, pero en ninguno de aquellos rostros encuentrolos ojos grises. Entonces las piernas me tiemblan y caigo al suelo. Abro los ojos y descubroque todo   fue un sueño.




Texto por: Daniela Gómez.
Sitio del autor, aquí.


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Related Posts with Thumbnails

Derechos reservados.

Todos los textos de este sitio son de la autoría de quien los firma y están debidamente protegidos bajo la Ley Federal del Derecho de Autor. Para su reproducción total o parcial, favor de contactarse a: redaccion@whiskyenlasrocas.com