viernes, 23 de agosto de 2013

Viejo cochino.


Así pues, aunque el deseo es universal y aguijonea a todos, cada
uno desea algo distinto: unos desean esto y otros aquello. El amor
es una de las formas en que se manifiesta el deseo...
Octavio Paz.
Ser viejo y no ser cochino es una contradicción hasta biológica
(reinterpretación popular).


I


-Y cómo no desearla si es todo un manjar, pinche escuinclita tiene unas nalguitas de lujo y unas tetas que quisiera lamer como desquiciado, me cae que si no fuera punible haría todo lo posible por persuadirla y cogérmela- comentaba para sus adentros el viejo alevoso. A sus cuarenta y tres años, Don Jorge sufría de una ansiedad incontrolable, pues cada que iba a la escuela su mirada quedaba impresa en los espacios más íntimos de sus alumnas, sus ojos parecían como dos lanzas dispuestas a penetrar los ropajes más recatados. No podía siquiera disimularlo, miraba sin pudor, se estremecía, sudaba; su imaginario brotaba pornográficamente. Todas las mañanas ansiaba observar algún escote pronunciado o quizá un par de pezones ansiosos por emerger en los pliegues de una provocadora blusa; por supuesto, los prefería pequeños, bien formados, rosados e inexplorados. En efecto, su fascinación eran los pechos pubertos, eran su más anhelada fantasía. Su tan característica incontinencia gestaba en su interior un torbellino de imágenes en stop-motion de pueriles rostros, pezones enrojecidos y cogidas surrealistas.

  Todas las mañanas, al llegar al colegio, sus compañeros ya lo esperaban para amenizar el momento, pues cada que llegaba Don Jorge provocaba un desmadre. Era un soez empedernido, sin embargo, en ocasiones llegaba con cierto aire de mustiedad. La faena era parecida casi todos los días…

-¡Ya llegó el viejo cochino! (Gritaban al unísono mientras reían a carcajadas).
- Ya les dije que no lo soy, además ¿por qué son mojigatos? si no fuera ilícito ustedes también lo harían.
-No mames, estás bien pinche enfermo cabrón. Fuera de coto un día te van a caer y a ver qué pinche cara pones. Yo no te voy a llevar tus cigarros al reclu. Además ni te imaginas lo que les pasa ahí adentro. Dicen que te madrean y te violan violenta e insistentemente. Por cierto, ¿quién te regaló esa mamada que traes en el cuello?
-Mi próxima víctima, dijo con risa libidinosa. Tiene diecisiete añitos, la llevo terapeando dos meses. Deberías verla, tiene un rostro angelical y unas mamas suculentas.
-¡Pinche viejo! Te van a caer, cabrón. ¿Al menos borras tus pinches conversaciones?
-¡Bah! No pasa nada, la tengo en la palma de mi mano. Ya sabes que a esa edad están bien pendejas. Un par de enunciados sobre el amor y en un santiamén las tienes en tu regazo. Además no hablo de nada comprometedor, pura cursilería barata.
-Cabrón. Sólo para eso usas las redes sociales, para estar cazando. Ya ni la chingas pinche viejo. Wey, neta, fuera de coto, si un día llegan a ver que tienes en tus contactos menores de edad y, además, conversaciones con ellas te van a atorar. Y lejos de eso wey, no seas alevoso, es una menor ¿a poco te gustaría que le hicieran eso a tu hija? Che viejo, métete con las de tu edad, neta que tienes unos vacíos emocionales bien densos.
-¿Por qué eres nena y mojigato? Preguntó riendo. Además yo nunca tendré hijas, ¿Cómo crees? Y las de mi edad están gordas, acabadas y traumadas. Prefiero lo tiernito, fácil y sublime…

II


Estaba sumamente preocupada. Algo andaba mal, su hija comenzó a llegar tarde de la escuela y, además, la notaba misteriosa, como si intentara fingir que todo marchaba normal. Pero su instinto de madre percibía una fuerte fluctuación. Su mente era una tormenta. Algo debía hacer, así que decidió husmear en su cuarto, quizá encontraría algo sospechoso que le diera al menos una clave acerca de tan inusual comportamiento. –Se la pasa pegada en la computadora y en el celular- pensó. Así, sus manos tomaron el teléfono…entonces lo leyó, sí, sus sospechas se cristalizaron tristemente. Ahí estaban, una serie de mensajes sugerentes. “Desde la primera vez que te vi me gustaste” “¿acaso no te diste cuenta? Siempre estaba intentando mirarte y quería que me descubrieras, que te dieras cuenta”. Cada que leía, el nudo dentro de su garganta y de su pecho se acrecentaba y la desgarraba lentamente, simplemente no lo podía creer; sin embargo, sabía que estaba sucediendo.

  Como casi cualquier madre hubiese actuado, prácticamente perdió el control. Era presa de un desmadre emocional, así que en cuanto su hija cruzó la puerta los gritos impregnaron una atmósfera de decepción, ira y miedo. ¡Por qué! ¡por qué! ¿qué te pasa? ¿qué hiciste? ¡dímelo! ¡maldito! ¿te tocó? ¿qué te han hecho?

  Luego de casi veinte minutos (que, en ocasiones, se perciben como si fuese una hora o más) de shock, su cuerpo y su mente comenzaron a calmarse. La chica no supo que hacer, se quedó completamente inmutada, pues nunca pensó que le cacharían su pequeño secretito. Entonces, le tocó el hombro cuidadosamente, pensando que quizá obtendría como reacción una fuerte bofetada o un golpe inusitado que podría herirla en cualquier parte del cuerpo; mamá, cálmate. Dime quién es ese cabrón, le dijo levantando la mirada con cierto aire amenazador. Máma, dijo titubeante. ¡Dímelo, con una chingada! Ay mamá, es que, no te enojes, no pasó nada, ¡no inventes! Mira, pinche escuincla, dime de una vez que voy a demandar a ese cabrón y a ti te voy a dar tus chingadazos, por pendeja. Es que… ¡Es que, qué!, ¡No mamá! ¡él no hizo nada! ¡te lo juro!, Mira babosa, ya vi que ese idiota te amenazó, así que es mejor que me digas quién es, porque esto no se va a quedar así. Y así, ofuscada bajo un llanto estridente le confesó que se trataba de su profesor de Ciencias, pero insistió en que jamás le había hecho daño. ¡Sólo platicábamos mamá, te lo juro!

                                                                             III


Mire señora, yo no la puedo ayudar hasta que termine la sesión con el perito, pero de una vez le digo que si el resultado es negativo usted está acabada y la meterán a la cárcel. No lo podía creer, estaba completamente absorta. Los nervios y un extraño nudo en su pecho languidecían su esperanza. Después de dos largas y tortuosas horas, la niña salió de la evaluación psicológica pericial…“[...] el análisis del contenido del relato, los elementos conductuales, psicológicos y clínicos asociados a este, se constata la presencia de indicadores de fiabilidad de la versión de la menor, ya que su relato cumple con criterios de credibilidad y validez suficientes para acreditar como veraces sus dichos respecto a las agresiones sexuales vivenciadas...” Leyó el abogado a su clienta.

  En cierto modo, su alma descansó, pues estuvo a punto de ser acusada de extorsión. El alevoso de Don Jorge le tendió una habilidosa trampa. Hizo tratos con el ingenuo de su esposo y el pendejo le ofreció dinero para que se apaciguaran los ánimos, por supuesto, Don Jorge no aceptó el dinero, pero aprovechó la situación para obtener una grabación del suceso y, además, su número de cuenta. De tal modo realizó un risible depósito de cien pesos para que pudiera proceder una potencial demanda.

  Casi se sale con la suya, pues el peritaje reviró la balanza. Estaba perdido. Las bromas, las anteriores y soeces bromas de sus compañeros, mutaron en la posible cristalización del infierno. Así pasaron tres días de aparente sosiego, sin embargo, Don Jorge estaba como ausente, no salió de casa, comía muy poco y, entonces, intentó escapar de su pesadilla. Era demasiado tarde…

IV


Por la mañana, Esteban, compañero y amigo de Don Jorge leía en cierto periódico amarillista:
Tlalpan, DF. -Un asqueroso vejete se encuentra a disposición de un juzgado de lo penal, luego de haber sido acusado por el delito de violación en agravio de una menor de edad, por lo que ahora estará en la espera de recibir su castigo.

El depravado sexual fue identificado como Jorge David López Elizarrarás, de 43 años de edad, quien vive en la calle Tepozán, número 120, de la colonia Fraccionamiento Nuevo Amanecer y quien fuera detenido por parte del oficial Heriberto Frías Soto, y elementos que le acompañaban [...] El Juez Calificador de turno, lo consignó a una agencia del fuero común, quienes lo turnaron a un juzgado de lo penal quienes serán esas autoridades las que le resuelvan su situación legal..

¡Pinche viejo cochino! ¡Se lo advertí! Gritó sin pudor mientras leía.

V


El día anterior a la cirugía le efectuaron una limpieza mecánica. Como un ente sin alma, ni siquiera podía llorar. En plegaria mahometana sus lesiones quedaron expuestas: fisuras, excoriaciones y hasta  roturas del esfínter. La desproporción de los órganos genitales del Popeye hacía eco en sus terribles recuerdos. Quería morir en ese momento.

  Recordaba que al llegar al reclusorio se sentía ríspidamente observado. De inmediato lo abordaron dos cabrones ofreciéndole protección a cambio de que fuera su “mujer”. Él no supo qué hacer, simplemente no los tomó en cuenta, posteriormente llegaron los varios malandros, entre ellos otro de una banda interna llamada Los Culeros. Le agarró las nalgas y le prometió que nadie lo molestaría. Desde ahí ya no pudo decir que no, cada vez que podía el Popeye lo violaba sin miramientos. En la noche más umbría para él lo “compartió” con una banda de mamados como un “acercamiento” de amistad entre ellos. Cinco cabrones lo violaron…

VI


-¿Y las tetas que traes, son prótesis o ya te siliconaste? Preguntó Esteban.
-Tócalas güey, son de calidad…

¡Qué pedo!, después de 10 largos años, llegó a nuestras vidas una nueva amiga y se fue el viejo cochino, pensó. 



Adrián Silva.

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