viernes, 29 de marzo de 2013

Ramón y Julieta

Escritores invitados. 
Texto por: Roberto Araque


No sé porqué lo hizo, nadie lo sabe. Pero no importa pues no cambiará el hecho de que el 25 de marzo del 2012 Julieta Carolina Araque limpió su habitación, apiló sus peluches y cortó sus venas.

 Cuando Ramón dijo el nombre de la funeraria donde la velarían pregunté la dirección, respondió que al lado de la licorería de Pancho. Queda cerca del local donde trabajo, pero no lo había notado. Era como si de repente alguien construyó un edificio de 5 pisos y colocó un cartel que dice: “FUNERARÍA VIRGEN DEL VALLE”. Tiene 25 años en el mismo lugar, durante 5 pasé por el frente y ni vi el letrero. Era como Julieta; pocos chicos sabían que existía hasta que crecieron sus tetas.  Tenía 17 años y era una idiota. Y no porque esté muerta pensaré lo contrario.

 Ramón la amó. Ella le correspondió, pero no como esperaba. Recuerdo el día en que el Padre de Julieta lo echó de su casa. Lo vi salir ensangrentado. Los padres de Julieta son conservadores; de ese tipo de personas que son muy religiosas y por serlo creen ser mejores. No permitían que sus hijas – Julieta e Ivonne- se mezclaran con los chicos del barrio. Tampoco salir solas y, según Ramón, no veían televisión después de las 8 pm.

***

Ramón de un día para otro se volvió creyente, iba a misa los domingos, dejó de beber y borró todos los grafitis del barrio. También encontró empleo, comenzó a estudiar y abandonó mi amistad. Se volvió arrogante e insípido. Todo para visitar a Julieta. Me alegré por él porque al final qué podría aprender de un vago como yo.

 Un día tocó a mi puerta, necesitaba dinero. No sólo fue extrañó, también ofensivo. En la calle me ignoraba, pero no lo suficiente para mendigar.  Se lo dije, sin embargo, le hice el préstamo por los buenos tiempos; las borracheras, las visitas a burdeles y porque, a pesar de que se avergonzaba de mí, era buen tipo. Él no andaba en malos pasos, nunca lo estuvo, ni siquiera cuando se juntaba conmigo. Lo peor que hizo fue rayar algunas paredes del barrio con una frase de amor adolescente: Julieta TQQJ.  Cuando me enteré para qué usaría el dinero cobré intereses. Me engañó con lo de su madre. Si lo hubiese pedido para hierba se lo regalaba, aunque con un buen regaño, pero no; compró una computadora.

***

Hace 4 semanas los vi pasar. Ella era bella, tenía rostro de Diosa y figura de puta. Cuando se percató que la veía tomó a Ramón de la mano y pasaron frente a mí como si no existiese. Llegué a pensar que eran novios y me alegré por eso. Sin embargo, horas más tarde encontré un video de dos chicas con un tipo. Al principio dudé, luego apareció otro con mejor imagen. Tres semanas después vi como sacaron el cuerpo.

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Di el pésame y salí a fumar. Encontré a Ramón. No entró pues el padre de Julieta lo culpó ya que él compró la computadora y pagó el internet. Me acerqué, ofrecí un cigarro y lo escuché. Dijo que compró la computadora como vía de comunicación. Al principio conversaban mucho, luego ella se alejó. Julieta veía mucha pornografía, también frecuentaba salas de chat. Allí conoció a un tipo quién la grabó mientras se introducía una botella de coca-cola, le tomó fotografías y la bregó como a una estrella porno.

***

Hace dos semanas fue a plantearle una solución, pero el padre de Julieta lo golpeó y echó de la casa. No volvió a saber de Julieta. Cuando terminó el cigarro lo invité a beber. Allí continuó. Dijo que el tipo la extorsionaba. Primero con sexo, luego con lo del perro, su hermana y al final con dinero. Mientras Ramón hablaba, pensaba en lo puta y loca que era Julieta, también en el miedo que le tenía al padre. Según Ramón las chicas usaban vestidos largos para ocultar las cicatrices del maltrato. Cuando el tipo pidió dinero ella buscó a Ramón. Pagaría con tal de que su padre no se enterase de la gran metida de pata, sin embargo, sucedió algo que nadie podía prever. Ivonne salió embarazada. La barriga crecería y no habría forma de ocultar la verdad. Su plan era fugarse con Julieta, pero no podían llevarse a Ivonne así que la harían abortar y se irían. El día en que Ramón entregaría las pastillas para abortar, el padre lo echó. Él no sabe cómo se enteró, pero ya ni importaba pues ya no habría marcha atrás.

***

Había escuchado todo el cuento. El día que pasaron tomados de la mano se hicieron novios y sólo llegó a besarla. Eso fue 4 semanas antes de suicidarse. Allí ella le contó todo el problema. Ella propuso fugarse, lo del aborto y robar el revólver de su padre. Él aceptó. Gracias a Dios que no intentó usarlo porque, con su torpeza, el tipo lo hubiese asesinado. No tenía más dinero y Ramón había llorado demasiado, lo llevé a su casa. Allí sacó el revólver y quiso volarse. Logré evitarlo sin mucho esfuerzo y lo golpeé hasta cansarme, al rato, cuando recuperé el aliento, Le dije: -Julieta era una puta enferma. El padre un cabrón y su madre una alcahueta. Usted la amó, trató de ayudarla y fracasó. Pues ya está. Si la buscas en el infierno eres pendejo.-  Él no quiere vivir, estoy seguro que intentará suicidarse. Pero no hasta atrapar al extorsionador. Eso es lo único que mantiene vivo al Romeo de esta historia.
 

Texto por: Roberto Araque

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