jueves, 15 de noviembre de 2012

La fría vida de Giovanni.


Texto por: Tai O'farrell

Que puede ser diferente, sobre todo en un lugar tan recóndito en este planeta y quizá sea ese el problema, que se trate de una ciudad tan olvidada y poco frecuentada por la gente, exactamente como su alma.

 Así maquinaba sus pensamientos Giovanni , la mayoría de ellos pesimistas; que los tenía presentes, siempre que necesitase recordar, que su autoestima era exactamente igual a la vida que desempeñaba y que afrontaba en muchas ocasiones sin quejarse.

 Interrumpiendo su trance, la voz que indicaba la orden de salida, se escuchaba en ese viejo timbre: “por favor, se le pide a todo el personal, que apague sus respectivas maquinas y se retiren de la fabrica por pisos, gracias”.

 -Jajá, fabrica, esto debería llamarse basurero, no ves las paredes, se caen solas, convivo mas con cucarachas que con mis compañeros. Le comentaba en tono de burla a Aldo (su compañero de maquina) que se reía de las ocurrencias de Giovanni, pero no expresaba nada al respecto.

 Al salir parecía desconocer esa ciudad, en donde tanto ha vivido, pero esas calles cortas repletas de farolas tenues y buzones que no se usaban en años, parecían la opción perfecta para caminar en círculos sin respetar una ruta.

 No tenia prisa por llegar a ningún lugar, sin embargo miraba constantemente la hora, como si conservara viejas costumbres de lo que hoy afecta por completo su vida. Si, esos recuerdos latentes que anunciaban los estragos de una guerra perdida, de horas de reflexión insuficientes y horas de existencia infinitas.

 Caminaba sin forzar mucho el paso pero nunca sin detenerse, al mismo tiempo que observaba el andar de las personas, que compartían un mismo instante, que maravillaban aquellas calles viejas y disfrutaban del alumbrado de las farolas tenues.

 La mayoría de esas personas, parecían ser parejas muy estables, que admiraban con cierto tono de exageración cada detalle, al fin y al cabo, no había nada mas romántico y pretencioso, que besarse bajo una luz tenue y abrazar sus cuerpos para protegerse del eterno clima frio, y vaya que Giovanni lo sabia, esa era una de las principales razones por las cuales se mantenía en constante conflicto con sus recuerdos.

 -no puede ser, solo falta que vea a dos mendigos besarse, si trato de ignorar lo que pasa a mi alrededor, llego a hartarme de ver siempre lo mismo, y si trato de olvidar, esta maldita ciudad no tarda  en restregarme mi situación a la cara.

 Reflexionaba todo esto en su mente, mientras observaba con ironía a todas esas parejas, que ante sus ojos parecían nunca cansarse del juego ridículo de las escenas ya vistas, sobre todo en esas calles donde era lo mismo, verlos siempre tan sonrientes, siempre tan irritantes.

 Caminaba imprimiendo un poco mas de prisa, mientras giraba la mirada en dirección contraria, pensando que este mundo no tenia un lugar fijo para el, ni en la acera que pisaba, ni en el corazón de nadie.

 Continuo su travesía por impulso, sin pensar lo que sus pasos habían dejado en el camino, siguió así hasta encontrarse con una cafetería, de muros pequeños pero ventanas muy grandes (muy conocida en el mundo).

 -Siempre es así (exclamaba así mismo), las pintan con colores opacos y las decoran levemente con líneas de un color alegre, acompañados de un letrero publicitario inmenso, para mostrarle a la gente que son lugares cómodos y elegantes, que tontería.

 A pesar de su burla y su sarcasmo de según conocer el “truco” de mercado, con el que atraían a la gente, se dirigió  al lugar totalmente encantado.

 Al entrar noto un ambiente similar al de las calles recorridas minutos antes, sin duda el lugar estaba repleto, la mayoría como siempre eran parejas que parecían invadir todo rincón donde él estaba presente, también miraba algunos grupos de amigos, que sin duda disfrutaban del momento y de la noche, de echo todos en el lugar lo hacían, menos el.
La cafetería era amplia, muy bien distribuida, con sillones cortos y mesas rusticas del mismo tamaño, al fondo había ejemplares mas pequeños, acompañados por un par de bancos, ideales para clientes como el, un poco alejados del resto y con vista a la ventana de su lado derecho.

 Optó por sentarse en los lugares más aislados, donde parecía sentirse más cómodo y reflexionar con más tranquilidad, bajo ese pequeño espacio que le otorgaba esa soledad momentánea. La música del lugar era muy buena y para su sorpresa se escuchaba en ese instante, aquella vieja canción de los rolling stones “miss you”, todo aquello parecía una cruel conspiración, las calles, las parejas, el lugar y hasta la música.

 Pasaron diez o quince minutos, el mesero le servía un tradicional café americano, mientras veía a una familia sentarse a dos mesas y como ya era su costumbre, llego el momento de criticar.

 -Quién rayos se casaría con este esperpento, parece bruja, pobre de este tío, pobres de sus hijos, y para colmo parece que lleva el control de su matrimonio, (hacia gestos expresando cierta lastima, mientras bebía su café con mucha calma).

 Después de un lapso de tiempo corto, no parecía haber nada interesante, algunas risas que provenían de las mesas del centro, ruidos de cubiertos y las mismas imágenes que ya estaba harto de ver por el resto de la noche.

 Miraba la carta del menú, mientras pedía otro café y sin darse cuenta la mesa de enfrente, era ocupada por dos chicas, ambas de muy buena pinta, con abrigos largos, test blanca, una chica de cabello rubio muy brillante y la otra chica de cabello oscuro muy intenso, ambas muy hermosas, como ángeles en un lugar desierto, que Giovanni miraba asombrado mientras cada una de ellas se sentaba.

 El fingía no prestarles gran importancia, sacaba su celular y parecía entretenerse, haciendo creer que ignoraba lo que acontecía, cuando en realidad se estaba haciendo el importante, cuando en realmente necesitaba llamar su atención.

 Siguió así unos minutos, pero ellas parecían no notar su presencia, como ya era costumbre por todo el mundo. Sin embargo, miro con algo de sorpresa, que la chica de cabellos negros (que a su gusto era la mas linda de las dos) derramaba algunas lagrimas, expresaba una tristeza muy grande y aunque las mesas estaban muy cerca, él podía notarlo a metros, porque conocía esa cara, la que diario veía  al espejo y no cambiaba, no podía entender como era posible que una chica tan hermosa cargara con un dolor tan pesado, era evidente, sobre todo por esa forma tan desesperada al desahogarse.

 Su amiga la apoyaba y parecía que la entendía, la miraba con detenimiento, mientras tocaba sus hombros en señal de notable progreso. Giovanni lo veía todo, y sus ojos transmitían el deseo incondicional de ser el quien este en su mesa y de brindarle así, los instantes mas valiosos de su tiempo.

Su timidez le impedía acercarse, pero sus deseos por hacerlo eran inmensos y fue esta vez la conspiración del tiempo, la que parecía estar siempre en su contra, quien le brindo en un motivo la oportunidad perfecta.

 Sucede que su amiga parecía esperar a alguien y escucho sin mucho esfuerzo:

 -voy a salir a recibirlo, porque anda perdido en unas calles y conociéndolo bien creo que es mejor que me vea en la entrada, no tardo, toma el tiempo que normalmente me lleva en fumar un cigarro.

 Giovanni parecía ser el tipo mas tímido del mundo, sin embargo una gran fuerza parecía controlar su determinación, como si fuera una clase de magnetismo, dio unos pasos de más, como si se dirigiese a la caja y sin más preámbulo se acercó a la chica.

 -Perdona mi intromisión, sin querer note que llorabas, sé que no me importa y no es mi intención meterme pero si se puede solo quisiera saber una cosa.                                         
 -¿Qué es lo que quieres saber?, espero que no sea algo con respecto a lo que me pasa, no hablare de ello y mi amiga no tarda en llegar.
 -Primero que nada me gustaría saber tu nombre, no me gusta referirme a cosas importantes sin saber a quien me dirijo.
 -Jessica, me llamo Jessica (lo pronunciaba con un tono desinteresado).
 -Mi nombre es Giovanni y es obvio que es lo menos importante. Sabes Jessica, desde que me acerque nunca ha sido mi intención tratar de saber cosas que no me corresponden, yo también paso por un mal momento y trate de comprender situaciones que son inútiles cuando la respuesta solo la tiene la otra persona, (Giovanni sabia que Jessica tenia un corazón roto exactamente como el, por las palabras que logro escuchar gracias a la cercanía de las mesas).

 La verdad ya no importa cuantas veces recriminemos sus acciones, nada hará que su opinión cambie o que entendamos totalmente sus motivos, ni mucho menos que nuestros corazones sanen, es por eso que he pensado algo que tal vez nunca nos lleguemos a imaginar y……

 -Es que es un maldito egoísta!!!!! (comentaba Jessica bastante enfadada mientras interrumpía a Giovanni).

 ¿Qué estaba pasando?, no lo conocía en absoluto, no quería hablar del tema y sin embargo se desahogaba con el sin darse cuenta, tal vez con simples comentarios Giovanni demostró que la entendía, que su intención realmente era apoyarla sin necesidad de aprovecharse del momento.

 En esta ocasión, la casualidad quizá pudo reunirlos en un lugar perfecto, donde podían expresar su sentir sin titubear, donde cada uno de sus consejos, podían ser de gran ayuda para el otro, y así reflexionar sin tener que llorar en sus respectivos caminos de regreso.
Su amiga se había percatado que Jessica tenía compañía, incluso lo noto casi instantáneamente después de salir a esperar a su acompañante y aprovechar para fumar su cigarro, pero vio también que ella parecía de alguna forma disfrutar de aquella presencia, así que prefirió no acercarse.

 -¿Y por qué dices que es un egoísta?
-nunca valoro mi esfuerzo, la mayoría de las veces que nos vimos, fui yo quien tuvo que sacrificar actividades, cancelar cosas que planeaba, algunas importantes y solo para verlo. Quería que me entendiera, que me amara sin tener que usar escusas, que pudiera dar lo que yo.
-entiendo perfectamente y es precisamente a lo que me refiero, desde hace un tiempo he pensado algo importante, pero antes de decírtelo me gustaría preguntarte algo: ¿Qué es lo que extrañas realmente de el? nombra si puedes solo tres cosas.
-En realidad no son muchas, pero si las considero importantes: Extraño su mirada, algo seria pero calmada cuando me veía. Su forma de abrazarme. Y esas caricias espontaneas que solía hacerme.
-Entonces creo que tengo razón (exclamaba Giovanny como si tuviera la respuesta perfecta).
-Y a que te refieres exactamente, vamos ya suéltalo.
-Yo pensaba igual que tu y reclamaba todo, hasta que entendí lo equivocado que estaba, por eso te hice estas preguntas: Dices que extrañas la mirada “que hacia para ti”. La forma en que te abrazaba “a ti. ”Las caricias que hacia “para ti”.

 Entonces desde hace tiempo creo y ahora lo compruebo, que nosotros somos realmente lo egoístas.

 Jessica se quedo perpleja, ese chico le había dado la respuesta que nunca imaginaba, pero que por primera vez respondía a todas sus inquietudes. Giovanni tomo una servilleta de la mesa y mientras anotaba algo, le expresaba a Jessica con más calma:

 -Sabes, ser egoísta es una parte muy importante para encontrar a la persona correcta, porque mantiene tus expectativas intactas y así no permites que cualquiera entre en tu vida, he meditado por un tiempo las cosas y ahora sé que no deseo que alguien me abra las puertas del paraíso, quiero que alguien me abra las puertas de su vida primero, que discutamos para que me haga sentir que le importan mis acciones y cuando tengamos que mentir, buscar la escusa perfecta para demostrar cuanto nos conocemos, busco cosas simples para hacerlas inmensas y pretendo invitarte un café mañana, en este mismo lugar, no tienes que darme una respuesta porque no quiero presionarte, además no espero que vengas, que sea una decisión que tomes al momento y tal vez mañana como ahora, estaré totalmente emocionado por verte.

 Este es mi numero (Giovanni le entregaba a Jessica la servilleta que tanto remarcaba mientras hablaba), me tengo que ir pero quiero agradecerte por dejarme sentar en tu mesa y por darme la oportunidad de hablar contigo.

 Jessica quedo tan impresionada al escuchar a Giovanni, que no pudo devolverle la cortesía, se quedo sentada pensando en cada palara, su corazón y su delicado subconsciente parecían volver a ser estables y su cara larga se transformo en una sonrisa.

 Al notar que Giovanni salía de la cafetería, su amiga ya con su acompañante, se acercaron a Jessica, que con gestos sutiles explicaba que no era necesario seguir con lo mismo, tal vez era hora de disfrutar de su egoísmo y pensar en lo que venia sin temor de reparar en el pasado, mientras desdoblaba la servilleta para ver el numero de Giovanni, había una pequeña nota adjunta debajo del numero, “quiero ser el tipo mas egoísta del mundo y quiero tener algo que solo sea para mi, cuando te mires al espejo y te enchines las pestañas sabrás que es”.

 Giovanni caminaba con un brillo especial, sonreía como idiota y oh sorpresa!, ya no le afectaba ver parejas en la calle, ya no criticaba a la gente que pasaba y volvió a disfrutar de las farolas tenues que alumbraban su camino a casa.

 -No se realmente si las chicas más hermosas estén solas, o si el destino tenga algo especial para mí, puedo emocionarme demasiado y ella terminara por no asistir a la cita, pero gracias a eso tendré motivos suficientes para levantarme feliz por la mañana y hacer mis actividades con una sonrisa en mi rostro: ¿Ella vendrá? ¿Pensara lo mismo?, no puedo responder tales preguntas, pero se acerca una noche larga y no quiero tratar de entender cosas para las cuales no tengo cabeza.


Texto por: Tai O'farrell

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts with Thumbnails

Derechos reservados.

Todos los textos de este sitio son de la autoría de quien los firma y están debidamente protegidos bajo la Ley Federal del Derecho de Autor. Para su reproducción total o parcial, favor de contactarse a: redaccion@whiskyenlasrocas.com