viernes, 3 de agosto de 2012

Los sicarios también toman vacaciones.


Texto por: Eduardo Ortiz.
Sitio del autor, aquí


Andándonos paseando, como dice la canción, mi esposa y yo, encontramos un sandillero (sabrá si se escribe así pero es la persona que vende sandías). En Caborca hay uno en cada sombra de árbol, me dijo mi esposa al pasar.  Mira, tiene calabazas a 5 por 20 pesos, ¡yo quiero!; tengo ganas de hacer empanadas ¿Me devuelvo?, pregunté. Sabe, dice mi esposa.  Ante la dudosa respuesta, dicen los que saben, viniendo de una mujer es siempre otra cosa lo que se quiere decir.  Pues doy vuelta en U, ya que no vi una patrulla y quesque es prohibido por esa calle, pero como  buen mexicano las leyes se hicieron pa´ violarlas y no hay que desentonar. Ya ven, el pinchi Instituto Federal Electoral, la Fepade, el Trife, nos van a imponer a un pendejo como presidente y los mexicanos callan; entonces pues hay que seguir el ejemplo y violar cuanta ley nos pongan enfrente estos cabrones de mierda que están acabando con nuestro país. Ya que se sienten muy seguros que el pueblo mexicano no hará más que hablar y hablar pero nunca pasará a la acción para mandarlos a chingar su madre. Si las marchas sirvieran de algo, estarían prohibidísimas por esos hijos de puta.

 Bien, después de este pequeño e impotente discurso que me saca del tema a desarrollar, prosigo: llegamos y me estacioné tras el pick up del vendedor de sandias y calabazas para proceder a inspeccionar la mercancía. Eran unas calabacitas de color casi naranja, más bien entre rosa y naranja opaco, y mi esposa le preguntó si podía escogerlas ella. Claro que sí, le dice el sandillero, usted es quien las va a comprar.

 Mientras mi esposa escogía sus calabacitas para hacerse un rico colachi para las empanadas, me dio por preguntarle al sandillero, ¿a usted le cobran los sicarios por vender? Ahorita no, andan de vacaciones, me contestó ¿Cómo que de vacaciones? Sí, me dijo, es que andan los de la ley muy duros allá en la costa y se fueron de vacaciones. Por eso estamos descansando, a ver cuanto duran.

 La pregunta hecha fue en razón de que he oído comentarios de que un grupo de gatilleros realiza extorsiones e impone cuotas a comerciantes en la costa  en el área rural de este municipio, sin importar el giro o pequeñez del negocio. Extorsionan a vendedores de frutas,  verduras, tortillas, paletas de hielo, tiangueros, pero nadie dice nada, nadie denuncia porque tienen el sobrado y justificado temor de ser asesinados o  levantados por los gatilleros que forman parte de un grupo de la mafia que tiene el control en esa parte del municipio conocida como la costa en la comisaría Y griega. Sólo se habla entre ellos para ver con cuanto chingan a unos y a otros. Es un rumor que ha trascendido y ya es de domino público.

 En mayo de este año, esta situación fue denunciada por algunos trabajadores en las minas de la región y ratificado por voceros de las dos principales empresas que explotan grandes extensiones de esta desértica región para sacar el codiciado oro de las entrañas de los cerros y dunas, lo que motivó a autoridades federales a emitir un comunicado diciendo que había una unidad especial de la PGR atendiendo denuncias de este tipo no solo aquí, sino en otras partes del país donde grupos del crimen organizado han montado un negocio muy lucrativo como es el de extorsionar a trabajadores de minas y comerciantes con el cobro de cuotas por permitirles dedicarse a sus actividades comerciales sin ser molestados en lo tocante a sus bienes y personas, tanto de ellos como sus familias.

 Esto me ha llevado a preguntar  de vez en cuando, omitiendo que soy periodista, pues no tendría respuesta de descubrir mi profesión, si esta situación es real. En todas las ocasiones he recibido respuestas afirmativas. Para no ir muy lejos, hoy me encontré con un amigo originario de donde soy yo, la sierra de Choix, y después de platicar un rato le digo: oye, ¿a ti te cobran  los sicarios por dejarte trabajar?  Fíjate que no, me responde, pero eso es porque un hijo mío se arregló con los jefes y hasta el momento no me han  cobrado. Órale, le contesté. A su hijo lo conozco desde  que yo era un morro y nos aventamos juntos unos jales cuando yo era malandrín y no me gustaba trabajar. El vive ahora en el vecino país y parece que anda en la maña, pero eso es otro cantar.

 Otro día en la tarde fui a la tienda a comprar unas de esas frituras de harina para freír, que aquí en Sonora les llaman duros, pues a mi hija y a mi esposa se les antojaron de esas madres para guardar la línea curva de los cuerpos mexicanos, y al llegar a la puerta de la tienda, estaban dos amigos platicando, y uno dijo al otro: ¿cómo la vez con eso que dicen? ¿De qué?, le pregunta el otro. Pues que dicen los cabrones esos que andan en la costa de que no van a salir hasta que esa mierda hija de la chingada que está ahora salga. ¿Quiénes? Pos los que están en la presidencia, le contesta el otro, dicen que están arreglados hasta el 2015. Hijos de su chingada madre contesta el otro, pos si que estamos jodidos.

 En fin, casos como esos hay muchos y si las autoridades realmente quisieran imponer  la ley y hacer justicia podrían investigar sin agarrar el pretexto de que no hay denuncia, y si no hay denuncia no hay delito que perseguir. En realidad la causa es otra; la causa es que ellos están arreglados con la maña y si hacen estos operativos es sólo para taparle el ojo al macho y decir que sí trabajan. Viene  la federal, la estatal preventiva, y se les une la municipal, pero sólo agarran a quien se descuida o se cree muy cabrón. A los que no están arreglados. Y a los meros meros les avisan pa´ que se vayan un tiempo y regresen tan pronto pase la calentura, como dicen ellos. Esto sirve para incrementar las cuotas, y a la vez, y los mañosos se amañan con los que se dejan extorsionar,  y así en un circulo vicioso de nunca acabar. Se llevan sus guardaditos, le llevan al procurador, al secretario ejecutivo de seguridad pública en el estado y porque no, quizás hasta el mismo gobernador del estado. Los federales a su vez le llevan al delegado y éste a su jefe allá en la ciudad de México, pues estas plazas están cotizadas en dólares, y muchos, miles, y es quien está más cerca de los jefes quien sale premiado con ser asignado a estos operativos rastrillo. Digo rastrillo por aquello de que no dejan nada, agarran parejo desde el que trae su carro chocolatito, al trasnochador, a las parejitas en lugares oscuros, hasta aquellos que ven su oportunidad de hacer un billete en caliente aprovechando la ausencia de los jefes de la plaza y se arriesgan a pesar de la presencia, unos con suerte y otros no. Esos son los resultados, los que se chingan y pagan el pato, por pendejos o ambiciosos.

 Hoy, pasados dos meses después de la denuncia de los mineros que fue difundida por medios locales, entre ellos El ariete Caborca, las autoridades no han informado si la denuncia fue o no atendida, aunque a nivel nacional la PGR emitió un comunicado el pasado 7 de mayo a instancias de la Cámara Nacional de la Industria Minera que presionaba para que se investigara y frenara la extorsión que grupos como Los zetas y Los caballeros templarios han estado realizando a empleados de empresas dedicadas a la minería en mas de 7 estados de la república.

 Acá en Caborca los extorsionadores no son zetas, al menos no en esa parte de la región, son miembros de grupos que forman parte o se hacen pasar como gente del Chapo Guzmán y tienen un férreo control de esa parte de la geografía del municipio.

 De cómo  y dónde se mueven es algo que todos sabemos y más los policías, me decía un amigo que tiene familiares en un ejido llamado La Ures. Allí levantaron a dos en el ejido y después mataron a los sicarios. Tenían ya mucho entrando por el lado del Cerro blanco y se regresaban por donde mismo casi todos los días. Por la noche, después de ese levantón y posterior ejecución de esas gentes que eran del Siempre viva, la misma camioneta donde se los llevaron, una pick up blanca de doble cabina que ese día se le miraba chorrear sangre, pues traían  arriba cuatro cuerpos de otras gentes que habían matado quién sabe de dónde, se paseaba por las noches y siembre entraba por el mismo rumbo. Se dice que un día encontraron un morro por la calle y lo atoraron, le preguntaron que si qué andaba haciendo y ya que vieron era de ahí le dijeron: vale más que te vayas a la verga a dormir porque a la otra te vamos a levantar, no queremos ver a nadie en las calles por la noche. Serían las 10 de la noche.

 Por ese mismo estilo, cuenta un maestro que un día tomando unas cervezas en casa de unos de esos que viven en la Y griega, se le hizo de noche. Entonces el maestro se quiso ir (al parecer iba hacia Caborca), per los demás compañeros le dijeron: olvídate, ahorita ya no se puede andar por las calles y menos si no eres de aquí. ¿Por qué?, preguntó el ingenuo maestro y le respondieron que en las noches nadie sale, pues andan gentes armadas a bordo de camionetas que recorren el poblado y vigilan que nadie entre o salga del poblado. Esto lo saben las autoridades, pero están arreglados.

 Lo mismo pasa en cualquier ejido o poblado de esa región. Tan pronto oscurece las gentes se guarecen en sus  domicilios y no salen, mucho menos abren las puertas de su casa si alguien toca la puerta. Este es un territorio en que la ley es dueña y señora de día, pero las noches son de la maña, sean del grupo que estos sean. Los policías se refugian en la delegación de policía, en la Y griega, Puerto Lobos y El desemboque, pero aun así los criminales se dan el lujo de quitarles sus armas, fotografiarlos y darles de cachetadas además de amenazarlos para que no se metan en sus asuntos. Es tanto el compromiso, el miedo y la corrupción, todo mezclado que cada vez que ocurre un levantón o alguien es ejecutado la policía nunca está. Lo que habla de esa complicidad y corrupción.

 Tan sólo en este medio año los policías de la Y griega han sido agredidos dos veces por grupos armados, y en las dos ocasiones han sido removidos la totalidad de los elementos en esa demarcación. Una decena en cada ocasión al igual que en el poblado pesquero de El desemboque. La más reciente, hace cosa de un mes o poco menos. No obstante que se ha declarado que esta es una zona tranquila, las cifras de muertos y levantados siguen creciendo. El total exacto no se conoce puesto que las cifras se esconden y sólo si algún periodista  sabe o recibe denuncia de algún caso, esto se difunde, y claro, se contabilizan únicamente los casos en que hay denuncia oficial lo que sucede. Es menos del 20 por 100, ya que  en la mayoría se calla por temor a ser objeto de represalias; es la misma policía quien te pone con la maña o te señala, para que te ubiquen. Aunque siempre llega antes que la amenaza, el ofrecimiento del soborno, cuando determinados hechos no se quiere que sean publicados en la prensa.

 Como el pasado fin de semana, en que un hombre fue ejecutado en la vecina población de Pitiquito, y otro herido. Se dice que El jefe (así se le nombra para no mencionar su verdadero nombre al cabeza de conocida familia que desde hace años domina el negocio del contrabando de marihuana en la región) envío a un autonombrado periodista de nombre César Trujillo Gaona, (quien se ostenta como Director del portal La nota de Caborca, sitio donde sólo se publican boletines y notas pirateadas de otros sitios de Internet, y muy rara vez notas propias o investigadas por quienes se supone son reporteros y directivos) para que hablara con reporteros y dueños de portales para que el hecho no se publicara.

 Hechos como estos no permiten  que exista un periodismo libre y obligan a que la autocensura sea la norma más que la excepción, pues muchas veces te preguntas si realmente vale la pena realizar tu trabajo, tomando en cuenta que autoridades y maña es la misma cosa, entonces no tiene caso que se denuncie y se aporten elementos de lo que acontece si esto nunca será investigado y mucho menos combatido. De ahí que la impunidad y la injusticia sean moneda de cambio y la regla, vale mas dejarte llevar por la corriente que ser tragado por ella, ya sea por ser objeto de una agresión en el menor de los casos, tu familia amenazada o bien pasar a formar parte de los cientos y cientos de personas que durante años han desparecido en la región de los que jamás nadie volvió a saber de ellos.

 Ayer por la tarde,  antes de terminar el texto se dio un enfrentamiento entre agentes estatales, marinos y delincuentes donde fueron muertos seis personas. Cinco de los malos malos y uno de los menos malos, un agente de la PEI. Aunque no se ha confirmado, se habla de otro agente murió a consecuencia de las heridas recibidas en el tiroteo.

 Y entre los muertos se menciona a Ramón Sabori, presunto lugarteniente del Chapo Guzmán, y otro conocido como El ruma. Tampoco ha sido confirmado, pero de ellos se dice  son los responsables de la ola de levantones y ejecuciones en la costa de Caborca. La muerte, de ser cierta, levantó una ola de rumores en la ciudad pues son muy conocidos esos nombres además de temidos.

 En la mañana, la llegar a una estación de servicio, me dice un compa encargado de la misma: oye, que ondas, ¿es cierto que acaba de haber un enfrentamiento enfrente de la comisión? Refiriéndose a la CFE, entre marinos y gente del Niní Beltrán. No sé, le digo, me voy levantando, pero ya ves ayer. Pues sí, me dice, ya se echaron al macuarro, ¿no? Pues eso se dice, le contesté.

 Me despedí de él y me fui al lugar que dijo. Estaba rodeado y cerradas las calles a la redonda. Todo era falso, un rumor más de los que se esparcen.

 Sin venir al caso, me dice el encargado, ¿todavía andas en lo mismo de la reporteada? Sí, le digo, ni aunque me corran lo dejo, ya estamos como los policías, no queremos trabajar. No, me dice, de todos modos es trabajo. Sí tú lo dices, le digo y luego encauza la plática a su interés: cómo está fea la cosa, ¿no? Pues sí, le digo, pero no es de ahora, es de siempre. Y ahora con lo que pasó en peñasco, se va a poner peor, me dice como gran conocedor. Cierto, le digo y le corto pues esto es una plática de nunca acabar, todos somos policías e investigadores y realizamos hipótesis y aventuramos posibles soluciones pero en una cosa coinciden todos: este pinchi gobierno tiene la culpa pues pa´ todo se arreglan, esa es la afirmación siempre rotunda y categórica.

 Así están las cosas en nuestra jodida y atribulada patria, la chica y la grande. Terminamos concluyendo que los sicarios también toman vacaciones, pero en algunos casos éstas son para siempre, en un rápido y fulgurante viaje directo al Infierno. Eso sí, acompañados con redobles de tambora sinaloense, caballos bailadores, grandes cantidades de buchanas y perico entre amigos, subordinados y familiares. 



Texto por: Eduardo Ortiz.
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4 comentarios:

  1. Alejandro Toribio Sánchez3 de agosto de 2012, 18:35

    Excelente!!!

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  2. Gloria Talamantes Pérez3 de agosto de 2012, 18:36

    En fin, ¿te hicieron las empanadas o no?

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  3. Como tres días después y una cartera salieron quemaditas por un lado tal y como me gustan

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  4. No te creas el pueblo mexicano es muy aguantador ciertamente. Hasta que se cansa y le colman el plato. En la actualidad tú mismo das a entender que estás dispuesto a hacer cualquier cosa con tal de liberarte de una dictadura totalitaria que está por inaugurarse. Ojalá y tu texto no nada más sea crítico si no que ofrezca una propuesta de cambio...

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