martes, 6 de marzo de 2012

Compañera Simona.


 A Simona


Yo soy un músico, y tú eres mi barco. Pero tú eres músico también, y yo soy tu barco. A esto lo llamo simbiosis. A esto lo llamo Adán y Eva. Lo llamo antiguo mito del ser de dos cabezas y cuatro brazos y cuatro piernas. Lo llamo Romeo y Julieta. Lo llamo pasión. Lo llamo este fuego y esta sed. A esto lo llamo amor, y te amo.



Por aquel entonces yo tenía una reputación de vividor y mujeriego. Salía con mujeres sin involucrar sentimientos. Principalmente porque ellas tampoco los involucraban. En su mayoría eran mujeres de bar que ligaba en noches de farra. Nada para cortarse las venas. Incluso eran ellas las que abandonaban. Una especie de juego entre mi sexo y el suyo. El juego de los sexos. Pasarlo bien era lo primero. Estoy seguro que nunca lastimé a alguna. En todo caso, el lastimado era yo, y comencé a llamarlas: perras del infierno. Eso es lo que eran, aunque en el fondo, yo también lo era.

Pero todo eso es bien sabido, así que vamos a lo que nos atañe:

 Cuando conocí a Simona, cuando me enamoré de Simona y cuando me establecí sentimentalmente con Simona… nadie me lo creyó. Simona misma tardó en creerlo. Y yo… bueno, yo tardé en aceptarlo.

 De una cosa estaba convencido y es que Simona era especial. Que poseía virtudes por encima del promedio, por ejemplo, la bondad y la sinceridad. Simona era mucho más bondadosa que yo, y más sincera que yo. Lo que equivale a decir que Simona era más bondadosa y más sincera que cualquiera que yo conociese, que sinceramente conociese, porque yo no conocía a alguien sinceramente.

 Cuando se lo dije a Simona, que la amaba, y estuvimos de acuerdo (es decir, y viceversa), estipulamos lo que en adelante sería nuestro reglamento. Pero no lo hicimos en aquel momento, ni en ninguno otro. Lo hicimos de manera tácita a lo largo del primer año de nuestra relación. Tampoco lo hicimos poniéndolo por escrito, o hablándolo siquiera. Lo hicimos porque de algún modo ya estaba hecho. Lo nuestro no podía ser diferente. Yo lo llevaba sembrado en el alma, y Simona también, y lo sabíamos aunque desconocíamos cómo o dónde lo habíamos aprendido.

 El reglamento era el siguiente:

 Primero, y para no andarnos con cuentos, ambos sabíamos que jamás nos casaríamos. Al menos no de la forma tradicional. No creíamos en Dios ni creíamos en el Estado. Tampoco creíamos en tener que comprobar que estábamos casados. Nuestro amor no se sujetaría a ninguna ley que lo juzgara. Estábamos juntos porque queríamos estarlo. Y el día que quisiéramos, nos dejaríamos partir, porque querríamos hacerlo. Sin embargo, sabíamos que siempre estaríamos juntos.

 Segundo, no nos reproduciríamos. Bajo ninguna circunstancia, y aunque no estábamos exentos, no seríamos una vez más el artefacto del género humano. Adoptaríamos hijos o no adoptaríamos hijos, pero no restaríamos, y sobre todo, no nos restaríamos, dignidad. (ver la metáforadel cuarto de baño de Isaac Asimov)

 Tercero, y lo más importante de todo, incluso cando lo anterior no se realizase: seríamos compañeros. Esto era nuestra premisa más valiosa porque expresaba todo lo que podíamos expresar sobre el amor.

 Es claro que en este mundo uno nace y muere solo, pero Simona y yo lucharíamos por mantenernos juntos, que no unidos, a lo largo de esta aventura finita que es la vida. Seríamos amigos, y también seríamos amantes. Y padres e hijos. Y hermanos. Seríamos nuestros confesores, y también nuestros jueces y alcahuetes. Seríamos los únicos de quienes aceptaríamos consejo, porque todo consejo nuestro iría encaminado a superarnos a nosotros mismos. No competiríamos con alguien que no fuese nosotros, y no estaríamos llenos de envidia hacia alguien más porque no tendríamos ojos para alguien más.

 El amor exige un alma con temple de acero. La gente mediocre no sabe amar, creen que aman, pero sólo se acostumbran a vivir juntos. Lo nuestro sería un acto voluntario, y amarnos nuestro pan de cada día. No pasaría un día solo, una sola hora en que no volcáramos nuestra voluntad a amarnos. Incluso si alguna fuerza exterior se entregara a destruirnos. Hasta la última hora de nuestras vidas. Y cuando el sexo nos estuviera vetado seríamos hermanos, y también abuelos y nietos de nosotros mismos.

 Seguiríamos solos, pero juntos, como hijos de Dios; como compañeros de estadía en un lugar extraño que es el mundo, a donde llegamos sin pedirlo y sin saberlo, pero queriendo terminar acompañados, y si es posible, con dignidad. Seríamos Adán y Eva en el paraíso perdido. Yo sería ese primer hombre y Simona esa costilla mía, y nos compadeceríamos el uno del otro, y yo perdonaría sus ofensas como cuando ella perdona si la ofendo, y viceversa.

 Estaríamos juntos en la luz y la oscuridad. Seríamos Todo el uno para el otro, incluso lo negativo. Seríamos enemigos cuando tuviésemos que serlo. Nos haríamos daño porque nuestro amor abarcaría todo. Lloraríamos de ser necesario, sufriríamos de ser necesario, pero al día siguiente reiríamos y cantaríamos con los dioses, seguros de que si un día más de vida nos queda, ese día querríamos pasarlo uno al lado del otro. Tomados, metafórica y literalmente de la mano. Y no dejaríamos que algo excepto nosotros nos destruyera. Porque para Simona y para mí no exístía alguien más.

 En definitiva, no me alcanzaría la vida entera para pagar a Simona lo que ha hecho por mí. La vida entera sería poco pues mi vida toda, mi vida, le pertenece a ella. Mi cuerpo le pertenece, mi alma le pertenece. Todo mi ser le pertenece. Si esto parece injusto no lo es. Ella ha pagado un precio por esto. El precio de su vida y de su ser. Porque ella también me pertenece. Nos pertenecemos. Nos pertenecemos en perfecta simbiosis, como el calor pertenece al Sol, y el Sol al calor.  



 Simona: 

A veces, cuando hablamos, luces increíblemente bonita. 
Muy bonita. 
Tanto que no puedo creerlo.
Tanto que pienso que es tu belleza interna la que miro,
y no tu cara,
o tu cara rodeada de esa aura de belleza interior. 
Te ves tan bonita que no pareces humana,
pareces un rayo de Sol,
cálido y hermoso que me cobija con su voz. 

Yo he probado esto,
yo he vivido esto,
y ahora no puedo vivir sin vos. 
Después de mirar y sentir tu rostro en todo su esplendor
la vida tiene poco sentido. 
Las otras mujeres,
lo amigos,
todo es poco a tu lado. 



19 comentarios:

  1. qué hermoso regalo! lloré, lo amé! como todo lo TúYo.

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  2. No, petrozza, tú me mentiste cuándo dijiste que no sabias que era bello y qué no :) que bonito regalo :) amense siempree!!!!!!!

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  3. ‎"El amor exige un alma con temple de acero"... Simona

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  4. Los verbos deber y pagar no suenan bonito en un texto de amor, sé más inteligente que tu inconciente.

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  5. enoooormeeeeeeee!!!!!!!!!

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  6. La historia, maravillosa, y el poema muy hermoso...

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  7. feliz dia de la mujer

    De las cosas que hizo Dios...la más bella
    que los ojos humanos hayan podido ver...
    más linda que el sol, la luna y las estrellas
    para mí, de todo lo más bello es la mujer.

    Más bella que la hermosa primavera
    o un día de otoño de bello amanecer
    no hay en el mundo belleza más entera
    que la belleza que existe en la mujer.

    No hay en el mundo tesoros, ni grandeza
    ni encantos ni fuerzas ni hay poder
    no hizo nada más bello la naturaleza
    que el cuerpo escultural de una mujer.

    Más bella que el alba al despertar el día
    en que Dios nos regala un nuevo amanecer,
    nada hay más hermoso que la policromía
    que abundante reboza en la mujer.

    Más bella que el esplendor de un valle!!
    en la dulce penumbra de un anochecer...
    no se engalana más hermosa una calle
    que cuando por ella camina una mujer.

    No hay nada terrenal ni en el paraíso
    que más bella que ella pueda ser...
    pues si la gloria existe...Dios la hizo
    con la cara... y el cuerpo de mujer.

    Autor: Félix Pagés

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  8. Tremenda historia

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  9. Ruben Dario Ferrreira7 de marzo de 2012, 11:36

    Que bueno! Atte.

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  10. Jose Alberto Avalos Perez7 de marzo de 2012, 11:37

    Excelente

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  11. Adolfo Elias Perello Casas7 de marzo de 2012, 12:03

    ‎!!!buenisimo !!!!

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  12. Mariana Enriqueta Perez Perez7 de marzo de 2012, 17:50

    Excelente

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  13. Me gusto mucho

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  14. Maria Isa Isabel Ascanio7 de marzo de 2012, 22:04

    Maravilloso amiga gracias por compartir!!!!

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  15. Libélula magnética11 de marzo de 2012, 23:27

    Excelente el blog, le estuve dando una ojeada y lo agregué a Favoritos! muy bueno!!

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  16. Que bello, me encantó

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  17. Me gustaron algúnas metáforas, pero al final demasiada mengambrea me costo trabajo terminar de leerte a partir del reglamento parece un rezo laaaargo laaargo.

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