sábado, 14 de enero de 2012

Madrid – México.


Texto por: Sergio Bautista.
Sitio del escritor, aquí

El trayecto Madrid-México siempre me pareció soso. Un viaje como esos no ofrece mucho para entretenerse durante el recorrido; no es como el trayecto Frankfurt-México, por ejemplo, en el que la nave recorre toda Europa occidental y brinca la península ibérica para ofrecer por las ventanillas un panorama de la isla de la Gran Bretaña y salir entonces al mar, sólo para regalarnos una mirada de la isla de Irlanda y posteriormente la de Islandia, además de la esperanza de ver a lo lejos a Groenlandia.

 El caso, entonces, es que me hallaba atrapado en un viaje Madrid-México, un viaje que duraría diez horas y que ofrecería no otra cosa que el alcohol necesario para borrar esas mismas horas.

 A mi lado había un brazo, un gordo y enorme brazo ataviado con un saco de lana que producía cierto escozor entre el final de mi antebrazo y el comienzo del músculo bícep, en el codo. Pegado a dicho brazo había un cuerpo masculino francés, y con francés me refiero a una persona que se emborrachó durante el vuelo, que balbuceaba mientras dormía y que olía como una persona que no ha visitado una ducha en los siete días previos a su viaje. Al lado de él, a dos lugares de mí, una mexicana, o para ser más precisos, una jalisciense.

 Hacia la mitad del vuelo, hacia la mitad del océano más sobrevolado del planeta, el tedio en el grueso de la aeronave era inocultable. Air France tuvo la cortesía de ponernos lo que yo llamo una película antitranspirante: es decir, una película en la que durante dos horas no pasa nada, absolutamente nada. La historia iba sobre un padre de familia que tiene tres hijos, hijos con los que no sabe cómo relacionarse tras la reciente muerte de la madre. La historia va de una decepción a otra por parte del padre, y de los hijos, por supuesto. No ocurre nada definitivo durante dos horas, hasta que al final mágicamente los sentimientos emergen y la familia se recompone y abre la posibilidad de una segunda parte con la aparición de un personaje femenino en la vida de los cuatro.

 Al término del filme nadie sabe qué hacer, todos estamos desesperados por un signo al que prestar atención y en ese momento suena un ligero campaneo, el sonido que anuncia un mensaje del piloto.

Kling

- Estimados pasajeros, les informamos que en estos momentos sobrevolamos el océano atlántico… las condiciones del vuelo son, hasta el momento, normales y estimamos seis horas de vuelo antes de nuestro arribo a la ciudad de México.

Transcurrieron un par de minutos en silencio, yo intentaba asimilar el terrible hecho de tener que permanecer seis horas más sentado en esos incómodos sillones. Esos sillones más pequeños que los de los autobuses y con menos amortiguación que los del metro parisino.

Kling

- Asimismo, les informamos que nuestro avión es un B747 – 400, con una longitud de 70 metros y una envergadura de 64.4 metros con las alas incluidas. Alcanzaremos una velocidad de 900 kilómetros por hora y la temperatura exterior rondará los 50 grados bajo cero.

 Yo, por mi parte estaba intentando digerir la comida que me había correspondido, un delicioso plato vegetariano con alubias y pasta al dente. No es que sea vegetariano, simplemente en los vuelos transatlánticos me gusta pedir platos especiales, solamente porque sé que te traen la comida antes que a los demás. Es una ventaja que los vegetarianos no han hecho pública, tampoco quienes comen kosher y tampoco los musulmanes que no comen cerdo. Un platillo especial, aunque lo pida uno por el puro placer de hacerlo y no por una necesidad real, es servido antes que el resto de los platillos normales. Continué tomando el café que me había servido al final de la cabina y me dirigía hacia allá mismo por uno más.

Kling

- También hacemos de su conocimiento que nuestro avión… 747… cuenta con un rango de vuelo de cerca de 12,500 kilómetros… lo que le permite… alcanzar… casi cualquier continente…

 En un momento del mensaje me extrañó la información que se estaba transmitiendo por los altavoces. En verdad que nunca escucha uno lo que nos tenga que decir el piloto, y ahora que estaba yo poniendo un poco de atención me encontraba con estas curiosidades. Agucé un poco el oído derecho, el único que me funciona perfectamente.

Kling

- La combinación en la capacidad de los pasajeros de primera clase…de clase business y economy, alcanza a las cerca de 350 personas…por lo que podría decirse que… hay un pequeño pueblo volando sobre el Atlántico. ¿No les parece eso digno de un verso?

 Esto era increíble, por primera vez en el vuelo mi atención estaba centrada en alguna cosa en particular. La voz del piloto era cansada y con una insipidez existencial que muy pocas veces podría alcanzar el más maldito de los poetas o el más pesimista de los existencialistas franceses de mediados del siglo XX. Giré la cabeza en busca de alguna otra persona que estuviera escuchando los mensajes del piloto. Desilusión, los pasajeros que no dormían estaban en medio de la lectura de la revista publicitaria de la línea aérea, o bien mirando hacia la nada como si en lugar de nada pudieran ver un algo en medio de la nada misma.

Kling

- Señores pasajeros, dentro de unos momentos más nuestras señoritas sobrecargos se encargarán de ofrecerles nuestros nuevos cigarrillos sin emisiones de humo. Esta nueva tecnología permite a los fumadores adquirir su dosis diaria de nicotina sin la emisión de humos producto de la quema del tabaco, humo que en este vuelo esta prohibido por acuerdos internacionales.

 Ya me habían contado alguna vez de estos cigarrillos. Al parecer dejan en la boca un ligero sabor a tabaco, proveen la dosis de nicotina y las personas de los alrededores no se quejan por las humaredas que deforman a los fetos y aceleran los cánceres pulmonares.
Un poco aturdido me dirigí al baño con la sola intención de estirar las piernas y refrescarme un poco la cara. Salí del habitáculo y volví a mi asiento.

Kling

- pschhttt… -se produjo el típico sonido de la interferencia de un radio- señores pasajeros… les informamos también que sobre la zona de océano que sobrevolamos… sobre la zona que sobrevolamos hay una cuna de peces voladores, estos animales son muy valorados entre los pescadores profesionales…

 El aburrimiento del vuelo era inconmensurable. Había alcanzado al piloto y ahora me temía que el piloto tuviera una crisis depresiva por la inocuidad de su trabajo, temía que el aburrimiento existencial que sobrevolaba a los pasajeros de la aeronave se hubiera instalado en la ya muy depresiva existencia de los pilotos comerciales de vuelos transatlánticos. Es de todos sabido que el trabajo de los pilotos comerciales se reduce al despegue y aterrizaje de la aeronave. No es que su trabajo sea sencillo, es sólo que la publicidad que recibe un accidente aéreo es terrible para las compañías fabricantes de aviones, por lo que éstas se empeñan en borrar cualquier posibilidad de error, reduciendo el margen de acción humana durante el vuelo y dejando a los pilotos como meros observadores –eso sí, de primera fila- de las nubes que la nave atraviesa.

Kling

- Señores pasajeros, la tripulación de este vuelo le recuerda, por tercera vez, que agradecemos su preferencia y que esperamos contar pronto de nuevo con su presencia y poder así atenderle como se merece.

 No es un dato desconocido el que el 40 por ciento de los pilotos aviadores tiene que acudir, en algún momento de su carrera profesional, con el psiquiatra de la compañía aérea. De estos, solamente el 15 por ciento se recupera y vuelve a sus actividades normalmente. Las cifras sobre los pilotos aéreos jubilados son aun más desgarradores: solamente el 10 por ciento de los jubilados sobrevive al primer año de retiro, el otro 90 por ciento se suicida, generalmente ocurre dentro del primer mes y en las condiciones menos imaginadas. Hace sólo unos meses, en la prensa, se supo de un ex piloto de Lufthansa que había aterrizado un Boeing 737 en el aeropuerto de Sao Paulo, sólo para después dispararse en la sien derecha, haciéndolo en mitad de la sección de primera clase de la cabina del avión.

Kling

- Estimados pasajeros, en las pantallas de la cabina podrán ustedes mirar a continuación la película I. A. una película en la que se narra cómo la tecnología impregna de modo sigiloso nuestros más humanos hábitos, llegando incluso a establecer lazos emocionales, aun a pesar del vacío habido en ella y del desplazamiento progresivo del ser humano en sus ámbitos laborales, reduciendo la poesía a un mero juego de palabras…

 El momento era surreal. Mi tesis preferida iba tomando forma: en medio de cualquier profesión de este mundo moderno puede uno hallarse un poeta esperando emerger. Solamente hay que llenarlo de tedio, máquinas y repetitividad. Ya un árbitro de fútbol me había hecho ver que quizá mi tesis no era equivocada, el caso de este piloto me confirmaba la idea. Eso, a menos que el piloto estuviera sumido en la depresión y con una lucidez previa a los actos irracionales de los depresivos, actos que generalmente son violentos, a veces suicidas.

Kling

- Señores pasajeros, en este año se celebra el cinco aniversario del fallecimiento del poeta mexicano Andrés García, este vuelo ha sido dedicado extraoficialmente a su obra. Oficialmente nuestra nave esta bautizada con el nombre de la apacible, pero cosmopolita ciudad de Alicante. Asimismo les recuerdo, respetuosamente el epitafio de nuestro conmemorado, que la vida es un viaje y que los viajes deben ser tomados como una historia de vida.

 La lucidez resplandecía. La poesía suele acompañar a los momentos más terribles de la humanidad. Los versos, por ejemplo, de Homero antecedieron a las terribles guerras fraticidas griegas de los siglos V y IV a.C. El famoso discurso de Pericles antecedió una derrota humillante para la civilización ática. Los hermosos versos de Nezahualcoyotl, el tlatoani azteca, antecedió a la traición de su primo con que empezó la decadencia del imperio azteca. Los versos de Hölderlin antecedieron a su locura. La mejor poesía de Benedetti estaba siempre precedida por la sombra de las dictaduras en Sudamérica.
Las más apasionantes recitaciones del Corán, y la selección de los versos más estéticos fonéticamente, siempre preceden a la explosión provocada por un terrorista suicida en nombre de la guerra santa.

Kling

- La antesala de la gloria supone un salto generacional. La gloria de la existencia individual se construye sobre los escombros de una individualidad generalizada. El plumaje de las aves es la reminiscencia de los sueños de un Dios marchito…

 Intenté girar la cabeza para ver si alguien más estaba al tanto de los mensajes del lírico piloto, de los mensajes que normalmente no tenemos porqué escuchar.

Kling

- …el principio de todas las cosas se nos aparece sólo hasta el final. Un halcón en reposo supone la equivalencia con el gorrión en estado de rigidez post mortem.

 Está hablando latín –pensé para mí-, ahora sí vamos a morir

Kling

Entonces no hubo mensaje. Las alarmas del avión se dispararon y del techo comenzaron a caer mascarillas para que los pasajeros respiraran oxígeno. Las sobrecargos del avión volaban de un pasillo a otro, golpeando con sus tacones negros la cabezas de algunos pasajeros. El vómito de los viajeros de la parte posterior del fuselaje llegó hasta los asientos 12B y 9E. Por cuatro minutos todo se volvió confuso y terrible. Y después la oscuridad.



Texto por: Sergio Bautista.
Sitio del escritor, aquí

5 comentarios:

  1. ... "en medio de cualquier profesión de este mundo moderno puede uno hallarse a un poeta esperando emerger." Y qué gran falta nos hace la reflexión, la sensibilidad, la observación a los detalles que acompañan una vida, lástima que haya que; "llenarlo de tedio, máquinas y repetitividad." para poder despertarlo.

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  2. Todo bien hasta el último párrafo que es pésimo y un deux machine sin sentido.

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  3. Al último párrafo le falta mas incandescencia, mas vértigo.. por lo demás, me parece un relato maravilloso, con muchas connotaciones sociales, humanas... sobre todo en esta modernidad maquinizada...

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  4. Mucha razon solo vi mar! Y nubes

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  5. gracias a todos por sus comments,
    no estoy seguro de que sea un deus ex machina, pero quizá sí haya que desarrollar un poco más la conclusión.
    gracias de todos modos por leer
    saludos!

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