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Blog autobiográfico." Cuando escribo no pienso en el lector. Olvido que no todos somos cerdos. Ese es mi gran error. Y el de ellos." Martin Petrozza.

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martes, 24 de enero de 2012

El amor no es como lo pintan.



En el cuarto de baño Nicole se mira en el espejo. Se ha mirado seis veces antes, pero ésta es la última. Randy está por llegar. Nicole se ha arreglado para Randy. [mentira número uno. Nicole se ha arreglado para Randy. Las mujeres no se arreglan para los hombres. Las mujeres se arreglan, a) si son feas, para creer que pueden ser bonitas, b) si son bonitas, para sí mismas]. No soportaría que un solo cabello estuviese fuera de su lugar. Se ha esmerado particularmente en el peinado. Se mira en el espejo, hace un par de poses, se ajusta el vestido (casi se le salen las tetas (aunque es un vestido diseñado para que casi se salgan las tetas)), y decide que todo está muy bien. [Decimos decide porque todo es relativo] Lanza un guiño a la imagen en el espejo, y sale. Al salir, cierra la puerta de una patada de mula, lo que le da un toque de frescura, de agilidad, juventud y belleza. Al menos así lo piensa Nicole. [No es que Nicole realmente lo piense. A decir verdad, Nicole no piensa mucho. La mayoría de las ideas que le vienen a la cabeza han sido incubadas previamente por los medios. Particularmente la idea de la frescura, la agilidad, etc., ante la patada de mula, le vino de un musical que miró con Randy en la televisión. La protagonista de aquella mierda da una patada de mula y cierra así la puerta de una habitación. Nicole ya no recuerda la escena, ni el musical, pero ha quedado grabada la idea de frescura, y la patada de mula, asociadamente en la cabeza de Nicole. Y ahora ella ha cerrado una puerta de una patada de mula, y se siente muy original, y muy fresca]. Acto seguido corre (literalmente corre) a la cocina, a revisar que la cena esté en su punto…

2

Randy llega al apartamento del edificio de Nicole. El apartamento está en el segundo piso. Lo piensa dos veces antes de coger el ascensor. Por un lado le gustaría tomar las escaleras. Por otro, no quiere correr el riesgo de transpirar. 

 Una vez en el ascensor pica el botón número 2. Se siente un tanto idiota, ¿quién toma el ascensor para ir al segundo piso de un edificio? Pero el asunto deja de importarle. Ha encontrado algo más interesante: su reflejo en el aluminio de la puerta del aparato. Se acerca para ver mejor. Alza los hombros en un movimiento que le ajusta la chaqueta. Lo hace un par de veces. Luego se pasa la mano por la barbilla. No hay rastro de vello. Finalmente comprueba el olor de su aliento. Piensa que ésta es su noche. Hay un solo pensamiento en su cabeza: acostarse con Nicole. Hace por lo  menos dos semanas que no hacen el amor. Principalmente por falta de tiempo. Ambos laboran el día entero y aún no viven juntos. Si sumamos a eso las menstruaciones de Nicole, las jaquecas de Nicole, y los prejuicios morales de Nicole sobre el sexo fuera de casa… 

 Esto último jode a Randy sobre manera. Le gustaría que Nicole fuese menos santurrona y más… aventada. Desde su perspectiva de hombre, podrían hacerlo más a menudo si Nicole se dejase follar, por ejemplo, en los aparcamientos de las plazas comerciales. Hay un sinfín de lugares, piensa Randy, quien ha escuchado contar las más descabelladas aventuras sexuales a sus compañeros de trabajo. Está Cory, que dice haberse cepillado a su secretaria en el sanitario de un establecimiento público (Randy siempre se ha preguntado mentalmente si estas cosas ocurren en el sanitario  para hombres, o para mujeres. Y en todo caso, ¿cómo se deciden?). Y está Benett, que se lo pasa hablando de lo maravilloso de hacer el amor bajo el agua. Y Muller, que asegura echarse un rápido todas las mañanas con Cony, la secretaria del piso cincuenta y dos, en el ascensor del edificio del trabajo. Esto último es difícil de creer incluso para Randy, que generalmente se cree todo. Y hasta el señor Lamb, el conserje del edificio le ha confesado a Randy que le da un uso más oscuro al cuarto de servicio. Todas estas historias contadas por hombres, dan a Randy la impresión de que las mujeres han superado ya la mojigatería de los siglos pasados. Todas excepto Nicole. La buena de Nicole, incapaz de bajarse las bragas fuera de casa. [Esto nos lleva a la mentira número dos: las mujeres se han liberado. No hay nada más alejado de la verdad. Incluso hoy, en pleno siglo XXI, más del noventa por ciento de las mujeres siguen atadas a los grilletes de la moral. Y todos esos cuento de hombres que follan en los ascensores públicos, son cuentos chinos].

 Una vez fuera del ascensor, en el segundo piso, Randy llama a la puerta del apartamento de Nicole. Ésta lo recibe con una sonrisa, un abrazo, y un beso en la boca que se prolonga unos buenos segundos. Mientras se besan, Randy le soba el culo. Nicole se deja hacer a pesar de que están en la entrada del apartamento, con la puerta abierta. Acciones como ésta son las que hacen creer a Randy que hay una oportunidad de pervertir a Nicole, de liberarla de sus prejuicios. Sin embargo, no es así. Nicole, aún magreándose en la puerta de su casa, tiene todo bajo control. Es sábado y son las nueve con veintidós. Sabe que los vecinos de enfrente (quienes pudieran ver esto) no regresarán antes de las dos de la mañana. Realmente no corre el mínimo riesgo. 

3

Una vez dentro, lo primero que hace Randy es irse encima de Nicole. La tumba en el sofá. La besa y le acaricia las tetas. Le besa en el cuello y en la barbilla. Pero Nicole lo detiene, le pide que tenga calma. Se excusa para ir a la cocina, a pagar el fuego de la cena (y el de Randy). Randy no puede menos que ceder, por más grande que sea su deseo, no sería capaz de forzar a Nicole, ni de permitir que se queme el pato. En situaciones así a Randy le gustaría que Nicole fuese más desobligada. Que se entregase a la pasión y se olvidara del resto del mundo. Más o menos como hace él, y como hacen todas las mujeres, según Randy. [Randy también es asiduo del televisor y de los medios. Principalmente del cine. Es allí donde aprendió que las mujeres deben ser apasionadas y entregarse al deseo sexual. Y que si no lo hacen, es porque no aman de verdad. Randy siente su amor menospreciado a cada rechazo de Nicole]. 

 Randy espera sentado en el sofá. Nicole entra a la cocina, y cuando sale, trae consigo una gran charola llena de pato a la naranja, que es un platillo que hace por vez primera. Se le ha ocurrido la idea [la idea fue incubada en los años noventa, cuando en todas las series televisivas se preparaba pato a la naranja, como un platillo muy fino] porque considera esta cena, una cena muy especial.  Es la primera vez en sus tres meses de relación que Nicole cocina para Randy. Y le parece que lo hace porque esta vez, la cosa va en serio

 Nicole siente que su relación va en serio, y Randy, por su lado, piensa que los rechazos sexuales de Nicole son algo que enfría la relación, y que no podrá mucho tiempo más con eso. Cómo le gustaría tener una mujer como la de Pablo, él mismo ha sido testigo de su pasión. No pasa un minuto sin que se le vaya encima a Pablo. Si van a una fiesta no pierde ocasión de enredarse con él; en alguna habitación, en el sanitario, dentro de coche en el aparcamiento. Esa mujer debe amar a Pablo, piensa Randy. 

 Randy se levanta y se ofrece a ayudar a Nicole con la mesa. Pretende poner la mesa, pero no sabe dónde están todas las cosas. Pregunta por los cubiertos y es Nicole quien acaba sacándolos y llevándolos a la mesa. Pregunta por las servilletas, por los vasos, los platos, etc., y es Nicole la que termina haciendo todo. Siempre es así, piensa Nicole. A Nicole le gustaría que Randy fuese más atento. No sabe que Randy tiene la idea de que un hombre debe ser casi un mamarracho. Lo ha visto en la televisión, los hombre de verdad no mueven un solo dedo. Sin embargo Randy desea ayudar con la cena, porque considera que hacerlo es el gesto más romántico que podría permitirse. 

 Cuando todo está en su lugar, se sientan a la mesa, y comen. Nicole pone empeño en comer educadamente, como ha visto comer en el cine a la gente de dinero. Y, más profundamente, piensa, como deben comer las princesas. A sus veinticinco años no ha podido desprenderse del sueño infantil (y mujeril) de ser una princesa. Randy no, a Randy le importa un cuerno si se mancha la servilleta (Nicole ha puesto servilletas de tela. De una tela muy bonita, le parece, y no dese mancharlas) a fin de cuentas para eso son. Y cómo jode a Nicole que Randy no tenga cuidado cuando ella misma tiene mucho cuidado. Le parece desconsiderado. Pero no dice nada. Nicole imagina que Randy debe darse cuenta por sí mismo, ser más empático. No se da cuenta que exige demasiado. Le exige a Randy que sea un maldito adivino. A Randy todas estas cosas ni le asoman por la cabeza. Él sólo desea acabar con el pato y comenzar con Nicole.

 Randy le mira las tetas a Nicole. Le oye hablar pero no le escucha. Está concentrado en una sola cosa: practicar con Nicole aquella posición sexual que miró en un vídeo pornográfico. Un colega del trabajo le ha dicho que es una posición muy buena. Vuelve locas a las mujeres, es lo que ha dicho el colega de Randy, el mismo que le mostró el vídeo en un teléfono móvil. Lo que no sabe Randy, ni el colega, es que la mujer del vídeo está fingiendo. Y que esa posición no vuelve locas a las mujeres, sino a los hombres. Es una posición que responde al pequeño lado sádico de todos los hombres. Para la mujer, a decir verdad, es muy doloroso. [Mentira número tres: la pornografía]. 

 Nicole habla del futuro, dice a Randy que en adelante podrían vivir juntos si se organizan. Nicole dice esto, que lo ha planeado durante toda semana, y espera una respuesta. Es decir, espera particularmente una respuesta. Espera que Randy sonría, se entusiasme, y diga que sí, que es lo que más desea en la vida. Sin embargo Randy no sonríe, no se entusiasma, ni declara abiertamente que es el más fuerte anhelo de su existir. Sencillamente asiente con la cabeza, y se lleva un trozo de pato a la bocaza. [En momentos así, el mundo se le derrumba a la pobre de Nicole. Se da fuerzas, sin embargo, y decide seguir, y apostar de nuevo. Su cerebro, quizá inconscientemente, recrea las escenas que ha mirado en la tevé sobre parejas, dando la oportunidad a Randy de encajar. Ella hace algo, y espera que Randy reaccione tal y como ella piensa que debería reaccionar. Todo esto, secretamente. Las probabilidades de que Randy acierte, son ínfimas. De que cualquiera acierte, son ínfimas. Pero a Nicole esto no le importa, ella exige que Randy sonría, se entusiasme y diga que es lo mejor que le ha pasado en la vida. De lo contrario, piensa Nicole, no le ama. Mentira número cuatro: la gente ama aunque no reaccione justo como nosotros deseamos]. 

 4

 Han terminado con la cena. Nicole está de frente al fregadero, quiere lavar los trastos de una buena vez, pero Randy no la deja. La toma por la cintura y le besa la nuca. Le toca el culo o las tetas, la manosea y le susurra al oído que está buenísima. Nicole, lejos de tomar, como Randy espera que tome, todo este asunto de una manera halagadora, se siente incómoda. Es cierto que le agrada que Randy le diga lo buena que está, pero esto es demasiado. Además, no quiere que la cosa se ponga caliente porque… bueno, hay algo de lo que debe hablar con Randy y… no está segura de que a él le vaya a gustar. A decir verdad, está segura de no le va a gustar

 La situación para Nicole es la siguiente: Hace tres meses que sale con Randy, y ahora que la relación toma forma, piensa que es momento de poner las cosas en claro. Para ello, ha decidido examinarse. Hacerse la prueba del Papanicolaou. Hasta ahora, ha hecho el amor pocas veces con Randy y se cree que es mejor checarse cuando aún está a tiempo de no contagiarse. El problema radica en que su ginecólogo le ha pedido suspender las relaciones sexuales en un periodo de cuatro días antes del examen, y el examen es el próximo lunes. En pocas palabras, Nicole no podrá mantener esta noche relaciones sexuales con Randy. Y con lo mucho que Randy lo desea… 

 ¿Qué espera Nicole de todo esto? Bueno, pues la ingenua de Nicole piensa que esta es una oportunidad de oro para medir el temple del amor que Randy siente por ella. Espera que Randy sea comprensivo. De verdad espera que Randy sea muy comprensivo. Que le tome en brazos y que le diga que no hay por qué alarmarse, que ya lo podrán hacer después, y que la idea de hacerse una prueba [idea que le vino a Nicole después de ver un capítulo de su serie favorita] es una gran idea. Incluso espera que Randy le aliente para hacerse más pruebas, y para hacerse pruebas él mismo. [Pruebas y más pruebas. El síntoma claro de una histeria] Para ella, Randy es importante, y su relación con Randy es [y debe ser] perfecta. Con perfecta entiéndase, que Randy debe someterse a todos sus caprichos mujeriles e histéricos, con la vehemencia de un devoto. Sus histerias son su dogma. Y si Randy sugiere, si apenas sugiere no estar a favor de sus ideas, significa que está en contra. En resumen: Nicole está loca. Pero no podemos decir menos de Randy…

 Randy se ha enterado. Nicole se lo ha dicho en la habitación, justo en el momento que Randy le quitaba ropa, después de habérsela quitado él mismo. Sobre la cama, Randy la tenía debajo y ahora estaba a punto; entre su pene y la vagina de Nicole tan solo se interponía la delgada tela de su ropa interior. Y al intentar quitarla de en medio… fue allí cuando Nicole se lo soltó. 

 Lo primero que hizo Randy fue reír e ignorando el comentario, insistir en ladear las bragas. Nicole tuvo que repetirlo. Lo segundo que hizo Randy, una vez que comprendió que no era un chiste, fue levantarse de la cama, llevarse las manos a la cabeza, y decir no es posible. Acto seguido salió de la habitación, sellando la escena de un portazo. Muy pero muy lejos de la reacción de cariño y comprensión que Nicole esperaba. 

 La situación para Randy es la siguiente: Hace tres meses que sale con Nicole, y le costó dos mese de ruego que ella lo aceptase. En total, cinco meses, en los cuales han hecho el amor dos veces (Randy lleva la cuenta, y no es una cuenta difícil de llevar). Esto es un secreto, Randy jamás ha confesado a los colegas del trabajo de su escasa vida sexual. A ellos ha dicho que a Nicole se la llevó a la cama a la  segunda semana. Sí, cómo no, piensa Randy. Le duele pensar que ha tardado tanto, en realidad tardó cuatro meses, y se pregunta a menudo por qué no le tocó una de esas mujeres que se acuestan con uno al segundo día. Y ahora que lo han hecho, y que no encuentra, desde su perspectiva de hombre, motivo alguno para no seguir haciéndolo, Nicole se empeña en boicotear cada oportunidad que tienen (y no tienen muchas). A ver, piensa Randy en el cuarto de baño, que es a dónde ha entrado luego de azotar la puerta del cuarto, ¿alguien puede decirme por qué Nicole tiene que hacerse esa maldita prueba el lunes que viene? No hay nada hecho, aún puede acostarse conmigo y pedir que cambien el examen para el próximo viernes o algo. Pero Randy sabe que Nicole no lo hará. Es como si deseara acabar conmigo, con mis nervios y con mi paciencia, piensa Randy mientras orina en el excusado. ¡No es justo!, piensa; yo la he respetado, he seguido sus malditas reglas, y he tolerado que ni siquiera me la chupe, porque la muy monja no puede concebir un acto tan repulsivo como el sexo oral. Quizá vaya siendo hora de cambiar, piensa Randy. No tengo por qué soportar esto. Bien podría salir con Sally, la chica del piso cuarenta y seis. Me han dicho que es una chica fácil. 

 Randy sale del cuarto de baño y se encuentra con Nicole, en la sala. Se ha vestido. Se ha puesto una bata de baño, algo muy poco seductivo. Incluso ha perdido el peinado. Ahora lleva el cabello amarrado en la nuca, como una señora. Randy piensa que no hay remedio. Nicole piensa que no hay remedio. 

 La situación, objetivamente, es la siguiente: Randy y Nicole se conocieron en un bar del centro de la ciudad, y de inmediato surgió algo. Es como si se conocieran de muchos años atrás, y las sonrisas y los abrazos encajaban perfectamente. Intercambiaron números y comenzaron a salir al día siguiente. Hubo chispa. De aquel día en adelante no dejaron de encontrarse. Nicole se presentó a Randy como una mujer tierna, y muy decente. Sí, al principio fue eso lo que hizo caer a Randy. Le agradó que Nicole no fuese el tipo de chica que se acuesta con cualquiera. Y Randy, embelesado, creyendo encontrar una joya, se mostró caballeroso y educado. Justo lo que Nicole andaba buscando: un hombre que supiese respetar a una mujer. Y así, se fueron enamorando…

 A cada cita ambos se sorprendían cada vez más de la afinidad que surgía entre ellos. Es como si hubiesen nacido para estar juntos. Randy, por supuesto, se declaró a Nicole, y ésta, continuando en su papel de niña bien, le pidió tiempo para conocerse. A Randy la idea le pareció estupenda, fue la respuesta que le arrancó el corazón. Definitivamente Nicole no era una puta. Y eso le sentaba tan bien ahora que él mismo deseaba comenzar una relación seria. 

 Salieron en plan de ya veremos. Se lo pasaron como nunca; fueron al cine, al teatro, al centro comercial. Pero desgraciadamente el tiempo no estaba de su lado. Nicole laboraba en una empresa de marketing, y Randy para el Banco. Sin embargo, a pesar de los obstáculos, lograron salir adelante. A los dos meses se ennoviaron. Para ese entonces Randy ya estaba que sacaba fuego: necesitaba joder. Pero Nicole se hacía del rogar. Tuvieron que pasar dos meses más para que al fin, lo hicieran en la misma habitación que ahora Randy había sellado de un portazo. 

 Haciendo memoria, a Randy le parece que fue durante los dos primero meses de noviazgo, es decir, durante el tiempo que el resguardo del coño injustificado de Nicole le hacía la vida un infierno, cuando la relación comenzó a deteriorarse. La chispa se apagó…

 No sé qué es lo que nos está pasando, dice Nicole. Randy sencillamente no la mira. Él sabe exactamente qué les está pasando. Les está pasando que Nicole no pone de su parte, piensa. Lo que no sabe es que Nicole piensa lo mismo, desde su lugar, Randy es el que no pone de su parte, ¿qué le cuesta esperar al lunes si ella misma le está diciendo que podrían vivir juntos?, ¿es que Randy no lo ve?, viviendo juntos habrá tiempo de sobra para hacer el amor. Es cosa de unos meses a lo más. Pero a un hombre, en cuestiones se sexo, no puede hablársele de unos cuantos meses

 Quizá lo mejor sería hablar, dice Nicole. Randy continúa ignorándola. No hay nada que hablar, piensa. Lo único es hacerlo, eso es todo. Tan sencillo como eso. ¿Qué hay de malo en follar?, piensa Randy, después de todo eso es lo que hacen los novios. Somos jóvenes, somos novios, y podemos hacerlo, ¿qué más quiere Nicole?, ¿esperar hasta el matrimonio? 

 Nicole siente que Randy es injusto. Pero también, reconoce su culpa. Al menos, así es como se siente: culpable. Se acerca a Randy y le acaricia. Piensa que si Randy insiste acabarán por hacerlo. Pero a Randy ya no le importa. Puede guardarse el coño, piensa. Incluso si ahora cede, ya no será lo mismo. Habrá matado el fuego de un modo u otro. Incluso si en este momento me tumbase sobre el sofá y me montase, ya no sería lo mismo. Dudo  incluso que la cosa se levante. Ha dado al calvo. Me tiene hasta la coronilla con sus actitud de Santa Madre de… Y esa maldita bata, Dios, ¿por qué se ha puesto esa cosa? 

 Nicole atraviesa una crisis nerviosa, la cena se ha arruinado y probablemente su relación también. La chispa se ha arruinado. El amor se ha arruinado. No siente por Randy nada que no sea desprecio. Le pide que se vaya, si él sólo quiere coger, ya puede retirarse, no pasará. 

 Randy siente mucho odio en su corazón. Le duele el estómago al aceptar que ha perdido. Piensa que probablemente ha sido demasiado duro. Quizá debí ser más comprensivo, piensa, y quizá así, al final, Nicole hubiese cedido; si yo hubiese sido más cariñoso, quizá Nicole hubiese cedido. Le duele recordar cómo Cory le ha dicho que un hombre debe tratar a una mujer: como si fuesen el más valioso de los tesoros, ha dicho Cory, no importa si se trata de la puta más despreciable sobre la faz de la Tierra, lo mismo da: como si fuesen el más valioso de los tesoros. Qué lejos ha estado Randy de tratar a Nicole como a un tesoro. Le parece que la ha tratado como a una puta. Siempre con sus prisas por hacerlo, ¿es que no fue ella misma quien le dijo que podrían vivir juntos? Hasta ahora comprende Randy… Es demasiado tarde. Randy se despide de Nicole con un beso en la mejilla, y se marcha. Nicole siente que lo odia. Randy siente que la odia. Es increíble que después de tanto amor, venga tanto odio. 

5

De todos los sentimientos que puede experimentar el hombre, el odio es el más apasionante. El odio es incluso más apasionante que el amor. Es probable que el amor ni siquiera sea apasionante. [Mentira número cinco: el amor es apasionante.] El amor no es apasionante. Las pasiones son duraderas, un hombre puede pasar toda su vida odiando. El amor en cambio, es fugaz. Como una cerilla en combustión, que se desgasta. Muy pocas personas pueden pasar la vida amando. Las parejas que pensaron amarse en un principio, terminan en el olvido. En la monotonía y la costumbre. En la dependencia. En la necesidad. En tantas cosa que confundimos con amor.

 Nicole y Randy jamás se amaron, a pesar de que hubo chispa. El amor no es chispa. El amor es voluntario. Para amar, hay que decidir amar. Nicole y Randy jamás lo decidieron. Les llegó de golpe, una situación, una persona, y una pasión. Pero amor no, el amor no llega de golpe. Porque el amor es otra cosa. El amor puede ser eterno, pero nadie ha dicho que sea constante. Al amor hay que sujetarlo. El amor exige un alma de acero que pueda mantenerse ante todas las pasiones que quieran destrozarlo. [Mentira número seis: El amor es esto… En realidad, el amor no es como lo pintan].




16 comentarios:

  1. simplemente maravilloso!

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  2. Francisco Paula Pérez Parte24 de enero de 2012, 11:04

    Las pasiones son duraderas... porque él lo dice ¨¨

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  3. Recomendamos su lectura!!

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  4. Existen tantas clases de Amor, como de odio.Sin un exahustivo repaso y análisis en cada uno de ellos, me es difícil poderr responderte correctamente. Lo malo, es que este último, suele crear hasta enfermedades-físicas y psíquicas-.

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  5. Sin embargo espero, que el AMOR, (aquel "agape", basado en principios y que se puede extender más allá de lo centrípeto y egoísta, que puede ser la pareja, o el individuo, o la familia)... ese sí, que dure y se extienda, aunque no tenga "pasión", aunque sea humilde, aunque "su mano derecha no sepa lo que hace su izquierda", aunque sea un ramillete desconocido germinando por lo bajo...
    Interesante para reflexionar, tu post, Daniela Torres , Un abrazo.

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  6. Haydee Yolanda Marquez24 de enero de 2012, 11:55

    ¡Qué buen relato! desarrollado con lógica argumentativa! muy bueno!

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  7. Confundir sexo y pasión con Amor, ya es de inicio un grave error. Si para mas "inri", la joven es inmadura mentalmente, solo vivirá bajo los estereotipos que se ha ido forjando en sus sueños de "princesa de cuento", que casi nunca llegan a forjarse. El relato está muy bien contado y felicito por ello al autor.

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  8. Gracias por compartirlo. Brillante !!!!!

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  9. MI humilde opinion que soy una simple lectora,esta narracion desato en mi reacciones desencontradas, por lo pronto no podia entender si era un hombre o una mujer quien lo narraba, luego senti que era un hombre,por momentos senti que quien transmitia esta narrativa hacia tantas aclaraciones entre parentesis que tuve ganas de no leerlo mas, pues no creo que fueran necesarias ya que tan tontos no somos quienes leemos,no todo lo que dice este señor que son mentiras realmente lo son, quienes vamos viviendo la vida sabemos que todo es posible, sin duda que aqui no hay amor,el amor no se programa, simplemente fluye , y eso es lo mas difidil de lograr, dejarse fluir en el universo del amor sin cuestionar absolutamente nada , simplemente desnudar su ser ante otro ser tal cual como uno es desde la inconciencia ,desde la inocencia cual un niño expresa su sentir sin esperar nada.

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  10. Humberine Felcasparr25 de enero de 2012, 12:50

    El amor es puro deseo de no sentirse solo..
    Si amas, por que esperas fidelidad, lealtad y consideracion? Solo dios es capaz de amar al demonio.. porque el demonio nada puede hacerle. Pero tu no amarias a quien te hace poner la rodilla en el suelo, te lacera, te humilla o te esclaviza.
    Si a dios alguien lo hiciese morder el polvo y le estuviese pisando... le amaria? Eso es masoquismo. Asi que el amor es busqueda de placer, no de dolor continuo.

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  11. Cómo dijo Maquiavelo,mas vale ser temido que ser amado.

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  12. Que no sea accessible a la veleidosa voluntad humana, no significa que no sea una gran pasión, de hecho es la única que construye, pero la tendencia a destruir suele ser más popular, accesible al alma del perezoso y el odio vende más libros por tanto. Decia Kierkegaard que la santidad es saber amar una sola cosa, eso implica poner todo el eros vital en ello. Si eso no es pasión, ¡que diablos será?

    Tampoco se puede vivir odiando toda la vida, pocas personas acaso podrían resistir semejante cosa y salir con vida, es decir, sin ver sus puños y su corazón pudrirse a pedazos, pero insisto, hoy la literatura no busca necesariamente el arte, la belleza y los valores que hacen mejor al ser humano, el tema es vender, por eso la apología del odio y la destrucción, es como el cine comercial, basura!

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  13. Interesante esa rama de estudio: La Odiología.... :)

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  14. Y cuanto más viejo uno se pone, más eso parece verdadero...

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  15. Disiento. El amor de pareja puede ser fugaz, mas el amor verdadero por la vida, por las cosas, por los semejantes y muchas veces por un único ser, es eterno. Ademas pienso que el odio es la expresión negativa del amor, es decir que es amor pero al revés. Si se odia es porque antes se amó. Si se odia es porque hay algo diametralmente opuesto a eso que odiamos, que seguramente debemos amar. Porque sino cual es el patrón o parámetro con el cual comparar para decir que odiamos algo?

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  16. Jorge Alberto Martinez24 de julio de 2012, 14:53

    pobre Nicole y pobre randy, victimas los 2 de prejuicios, tabues y de una sexualidad inmadura que los mantiene cautivos en la mazmorra del aislamiento emocional, y en donde la llave del amor que los puede liberar la extraviaron, sin haberla encontrado.

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