jueves, 6 de enero de 2011

Los pecesillos del Rio de Plata.

Los psicólogos tienen siempre una explicación
a las costumbres humanas.
Por ejemplo,
a mi vicio por el tabaco.
El cigarrillo es un objeto fálico, dicen.
O a mi manera de beber.
La etapa oral, dicen.
A mis deseos de follar toda mujer que lo permita.
El útero, dicen.
Las tetas de la madre y su leche, dicen.
Edipo y su complejo.
Y también tienen una explicación a mi fetichismo.

El fetiche por los pies femeninos
me vino en la infancia
dicen los psicólogos.
¡A la mierda!
No permitiría que aquellos gilipollas
mancharan con sus teorías
toda la poesía de aquel hermosísimo par de pecesillos blancos.

Eran los pies más bellos que jamás había mirado.
Y esta vez hablo enserio.
Los pies más hermosos que jamás había mirado.
Pertenecían a la mujer más bella sobre la faz de la Tierra.
Los tenía entre las manos
y pensaba en la Ofelia de Rimbaud.
En la Olimpia de Mante.
En la Novena de Beethoven.
En El Beso de Rodín.
En el Macbeth de Shakespeare.
En la arquitectura de Gaudí.
En la danza de los siete velos.
Y ninguna de aquella obras rosaba siquiera
la perfección osea y estética
de los pecesillos del Río de Plata.

No soy un hombre que reniega de la ciencia.
Creo firmemente en los avances científicos
y el progreso. Creo en el arte.

Hay cosas que escapan a la miopía racional del estudio de la psique.
Un hombre mata a otro hombre.
La ley juzga.
La ciencia examina.
Dios condena.
Y todos se fascinan con las guerras clásicas de Grecia.
Donde un hombre mata a otro hombre miles de veces.

Un hombre se quita la vida.
La ley juzga.
La ciencia examina. 
Dios condena.
Y todos suspiran con el suicidio de Julieta. 
Que se mató por amor (?).

Yo amo los pies de una mujer. 
La ley juzga.
La ciencia examina. 
Dios condena.
Y nadie es capaz de entender. 

Hemos vivido equivocados. 
Hemos creído que somos capaces de escribir poesía. 
Cuando toda la poesía está escrita 
en los pies de la mujer. 
Los poetas nos han mentido. 
Toda la poesía está en los pies de una mujer. 
Dios lo supo. 
Yo lo sé. 
Ahora tú lo sabes. 
Ellas no lo saben.
Es mejor que no lo sepan.
Y que algún día, 
quizá,
llegue a su vida el poeta
que entienda el lenguaje
de los pecesillos del Río de Plata. 






12 comentarios:

  1. Pues falico o no... Sin un buen tabaco la bebida a miiii nomas me sabe a pitos...

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  2. Me está gustando esa filosofía ...
    Lástima que no fumo !!!!

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  3. Me gusto tu escrito Martìn, lleva un buen tratamiento estètico el texto y su fetiche,siempre fiel a esa mirada de encontrar a la mujer como objeto... de deseo; creo tiene el tamaño ideal para este soporte, aunque quizà hubiera quedado mejor en prosa, bien, bien, bien!
    Vati

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  4. simplemente genial!!!!!!!!!!!!!

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  5. haber de piecesillos yo no entiendo, pero me anoto para examinar las demás partes, hay que llegar al fondo del asunto,jaa! bromas aparte, me encanto!

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  6. Muy bueno, interesante y GENIAL....Gracias !! Ahora sé,que toda mi poesía está en mis pies....:)). Saludos Martin Petrozza,

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  7. Mariano Salcedo Zaragoza28 de mayo de 2011, 16:54

    Bien, muy bien, ¿se puede acaso por ventura pedir más?

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  8. Fascinante como siempre todo lo que viene de WHISKY!!!

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  9. La ley juzga.
    La ciencia examina.
    Dios condena.
    Y todos suspiran con el suicidio de Julieta.
    Que se mató por amor (?).... como para ponerse a pensar en los pies de julieta, saludos hermano, gracias por tu aporte martin.

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  10. Gerardo Alcántara1 de junio de 2011, 12:39

    Por eso es que las musas estan en todos lados y vienen en par!!!, Gracias por compartir!!!

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  11. César de Ita García2 de junio de 2011, 9:17

    mas que musas... es el trabajo de lecturas y del ponerse a escribir, en terminos generales me parece un buen poema con ritmo, aunque le falte mayor fuerza interna...

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  12. Yo me enamoré de un escritor;
    La sociedad juzga
    La ciencia examina
    Dios condena
    pero nadie es capaz de entender este fuego y esta sed...

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