lunes, 1 de noviembre de 2010

Anoche fui con una puta y me la cogí.

AudioTexto.


"El sexo es una gran cosa cuando no se tiene."

Anoche fui con una puta y me la cogí. Yo no tenía plata suficiente para pagar los servicios de una prostituta pero la suerte a veces está de tu lado y un amigo te dice: anda, yo invito. Por supuesto no iba a dejar pasar una oportunidad así. Ya, dije, pues vamos. Ambos habíamos bebido lo suficiente para andar sabrosos y animados. Y sobre todo él, había bebido lo suficiente para invitar el sexo. Aquella tarde nos citamos en el metro Taxqueña, y de allí partimos a Eje Central. Conozco un billar atendido por meseras menores de edad, dijo Hume. Hume no es el nombre de aquel tío; Hume no es el nombre de nadie. No es un nombre. Quizá un apellido pero no era el nombre ni el apellido de mi amigo, simplemente así le gustaba que lo llamaran. Así que contesté: pues dale, Hume, vamos allá.  Y fuimos. Nos pedimos una mesa de pool y le dimos a las bolas por una hora entera. Era demasiado temprano aún. El lugar estaba vacío. No había una sola alma jugando y, lo peor, no había una sola camarera menor de edad. La fama de ese billar eran las jebitas que te llevan la birra hasta tu mesa en diminutos pantaloncillos. Jebitas alegres de moral distraída que con un poco de suerte salen contigo a un sitio más íntimo. Ya se entiende: un lugar de prostitución discreta. El caso es que no llegó ninguna guarrita coqueta. Eran las tres de la tarde. Quizá lleguen en un par de horas o dos, dijo Hume. Ya, dije, seguramente. Yo no estaba dispuesto a gastar los últimos pesos de mi bolsillo en juegos de pool. Se lo dije: larguémonos de aquí. Y lo hicimos. 

 Hume jodía el palo. Deseaba a toda costa fumar algo de mariguana. Era del tipo de tíos que adoran fumar marihuana. Ya, dije, conozco un lugar donde podrás hacerlo gratis.  Entonces lo llevé a Las Escaleras. Una vecindad en el centro de la ciudad, en la calle de Donceles, atiborrada de hippies y cosas. No fue complicado. Apenas entramos ya tenía un porro en las manazas. Me pedí una cerveza y me dediqué a mirar los culos de las tías que rondaban de aquí para allá y viceversa. Por cada quince culos malos había uno bueno. No era un lugar lleno de bellezas. Las mujeres vestían de cuero, tatuadas hasta el clítoris; tías que escuchan thrash metal; o usaban sandalias y llevaban el cabello enredadísimo en un estilo que llamaban dreadlocks o algo. Tías que aman Bob Marley. No había mucho de donde escoger. Me decidí por un par de mujeres. Una era del tipo último y tenía tremendas peras. ¡Qué tetas!, decía Hume incesantemente. Ya dije, si te gustan tanto ve a por ellas, tío. Ahora no, dijo, todavía no aterrizo. Había fumado demasiada hierba como para intentar un ligue. O eso dijo. Yo le hice ver que la dueña de aquellas tetazas es de las que fuman marihuana. Pero no logré animarlo a ir por ellas. Yo por mi parte había bebido lo justo para ser invencible. Me acerqué a ellas. Esperaba una oportunidad de entrar sin parecer desesperado. La oportunidad llegó cuando ambas terminaron la cerveza. La hippie sacó de uno de esos monederos coloridos unas monedas que dio a su amiga. La amiga era del tipo de mujer más bien normal. No podía decirse nada acerca de ella que la diferenciara de todas las demás. Entonces yo saqué unas monedas también y las coloqué en la mano de la amiga. Dije: les pongo para una cerveza. La cerveza que allí se vendía era de a litro. Podíamos compartir el litro los tres pagando un tercio de su costo cada uno. Aceptaron. Cooperar para una cerveza era uno de los métodos tradicionales para entablar conversación en sitios como aquel. Llegó la cerveza y con ella risas y brindis. Encendí un cigarrillo. Ofrecí una fumada a las tías pero sólo aceptó la chica normal. La otra estaba en contra del tabaco. Estaba en contra de casi todo. Dijo estar en contra del Internet, de comre carne, del capitalismo, del consumismo, de la T.V., la radio, los teléfonos móviles, los coches, la contaminación. Era una tía odiosa con un hermoso par de tetas. Hume se unió a la conversación y estuvo de acuerdo en que no era una tía agradable pero ¡qué tetas! Se llamaba Noemí. La otra se llamaba Joselín y no era precisamente abierta, era por mucho, más tranquila. No estaba peleada con el mundo y estudiaba enfermería en el Estado de México. La broma era inevitable. Hume se llevó las manos al pecho y dijo: ay, me siento mal, me siento mal, necesito respiración de boca a boca. Joselín rió falsamente. Supongo había escuchado aquello cientos de veces. Era una tía ligeramente bonita. 

 Todo transcurrió poco interesante. Chistes, galanterías como flechas mal apuntadas y risas frías que no llevarían a algún lado. Lo único realmente bueno era la helada cerveza que bebíamos. 

 Un trío de hippies se unió a nosotros. Llegaron, colocaron sillas cerca sobre las que posaron las asentaderas y sacaron yambés que tocaron en una batucada estrepitosa. Todos se alegraron. Tocaban y cantaban canciones de reggae y era una fiesta. Pero yo odiaba aquel ruido. Poco a poco los tíos terminaron encima de nuestras mujeres. Se divertían con ellas. Las hacían reír, les invitaban tragos y cigarrillos. Hume y yo quedamos definitivamente fuera de lugar. Terminé mi bebida e indiqué a Hume  nos fuéramos con un ademán.  Me siguió y salimos de tanto bullicio. 

 Saliendo, camino al metro dije a Hume iría a casa. Ya no tenía un quinto y no andaba de humor. Pero Hume tenía pasta y andaba de humor. Ya dije, pues diviértete. Insistió en probar suerte en otro bar. Me negué, ya no tenía ganas. Enserio dije, será otro día. Propuso pagarme el trago y claro que así, la cosa cambia. Caminamos hacia el Palacio de Bellas Artes. Hume conocía un antro de mala muerte donde no era difícil coger alguna mujer. Ya dije, camina aprisa. Sin embargo cambió de opinión a los cinco pasos. Mejor vayamos por una puta, dijo, es más sencillo. Estuve de acuerdo. Caminamos hasta La Merced donde las prostitutas cobran ciento sesenta el polvo con hotel. Lo sabíamos perfecto. Éramos clientes asiduos. Una ocasión follamos ambos, por turno, a una ramerita de dieciocho años llamada Marlene. Era una buena tía. Por ciento sesenta la mamaba, se desvestía completamente, y te follaba. Era más de lo que haría cualquier otra. Normalmente la cuota incluye un polvo con ropa y nada más. Pero Marlene no sabía aquello, o no le importaba, y eso era bueno. 

 No encontramos a Marlene por ningún lado. En ninguna esquina. Tuvimos que elegir otra cosa. Hume escogió una señorona de cuerpazo y cara de tu tía la más fea. Yo me metí con una puta de proporciones moderadas y carne firme. 

 No puedo describir el asunto de Hume pero el mío fue terrible. Entramos al hotel Las Cruces, un motelucho barato bien iluminado donde te piden identificación para el cuarto. Me fui detrás de mi puta. Era una mujer demasiado decente para dedicarse a la prostitución. Para todo decía por favor y gracias. Pagué sesenta pesos el cuarto y dentro, antes de cualquier cosa ella dijo: te cobro cien, por favor. Lo dijo con voz suave y cálida. Muy amable la tía. Ya, dije, toma. Extendí los cien pavos. Gracias dijo y los guardó en un bolso de donde sacó un preservativo y lubricante.  ¿Va a ser sólo posición o también oral?, preguntó. Hume me había entregado un billete de doscientos pavos. Sólo me quedaban cuarenta. ¿Cuánto por el oral?, pregunté. Serían cincuenta, dijo. Ya dije, te doy cuarenta, es todo lo que me queda. No lo pensó demasiado. Está bien, dijo, te cobro cuarenta más por favor. Parecía cajera. Se los di. Gracias, dijo llevándolos al bolso. Yo pensaba: Dios, deja de decir gilipolleces. Su actitud me jodió el sexo. Yo deseaba follar una guarra sucia y mal hablada, no la encarnación de los principios de la atención al cliente. 

 Lo primero que hizo la puta, cuyo nombre no pregunté, fue tirarme a la cama, colocarme el condón y chuparme la pistola. Para dedicarse a ello dejaba mucho qué desear. Enserio. Yo había estado con tías de casa que te sacaban la leche en un santiamén. Ella era realmente lenta. Así que la tomé de los hombros y le dije deja eso, vamos a darle. Se montó sobre mí y se encajó. Comenzó a moverse. Tampoco era la gran cosa. Tuve que hacer un esfuerzo mental para correrme. Cuando se acabó la fiesta me metí a los pantalones y salí dejando a la chica en el cuarto.  Encendí un cigarrillo y me coloqué en un tragamonedas público donde quedé de esperar a mi compañero de juerga. 

 Regresó contento. Ya, dije, ¿cómo te fue? Dijo que a la mar de bien pero noté la mentira en su rostro. A mí me fue fatal, dije. No me lo creyó hasta que le expliqué.  Y esto es lo que quería decir desde el principio:

 Anoche fui con una puta y me la cogí. Inexpresivo. Eso fue todo. He aquí el gran secreto: follar aburre. Follarte una ramera no es la gran cosa. Es todo lo contrario. Puedes estar lo más prendido antes de hacerlo pero una vez que vacías las pelotas, vacías el alma. Enserio. La soledad llega de lleno, furiosa, como golpe de cíclope. Anoche fui con una puta y me la cogí, ¿y?


22 comentarios:

  1. jajaja suena ironico... pero es toda la verdad... al parecer es el sentimiento la verdadera clave, con el sea lo que sea, donde sea, como sea... es perfecto, sin el sentimiento, la existencia es vana e inexperta. buen texto.

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  2. Buen texto y totalmente cierto

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  3. Jaja, Buen final ... así a secas, me la cogí y ?

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  4. Amigo Martin: Como siempre, sigo disfrutando su entretenida manera de explotar las imágenes de fácil impacto y las mórbidas situaciones de dramatismo sentimental. Quizá con algo de pericia algún día logrará escribir un buen cuento. Saludos.

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  5. Insisto llevaba mucho tiempo esperando este texto felicidades petrozzini!!

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  6. No se si llorar o reir, es un texto que refleja maravillosamente el vacio del sexo sin amor y lo haces de una manera que solo tu sabes, felicidades un abrazo!

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  7. Excelente, muy entretenido y muestra la bastarda realidad del sexo sin juegos, sin coqueteo y con algo de esfuerzo, el resto es correrte y ya!

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  8. Tu texto marca un estilo obsoleto. El hecho de narrar las acciones con castellano de España ocupando ambientes de la ciudad de México raya en lo ortolálico. Atrévete a más, utiliza una redacción prospectivista, lo español ya no vende más, eso es de mediados de los ochentas en México cuando Juan Marsé escribía novelas como: "si te dicen que caí" y los grupos pop latinos y españoles hacían un nuevo boom en el escenario decadente de Nacha Pop o el heroinómano caído de Antonio con su "Lucha de gigantes".
    Escucha, por qué no intentas narrar a tu personaje desde la chica que dice a sí misma: si a ese me lo cojí y qué... y desde ahí comienzas una narración apocalíptica pero suave y dulce como la más bella pesadilla del que se persigue a sí mismo sabiendo que él es su propio asesino; las rameras nunca están de sobra pero y qué tal los acercamientos de un hombre a su propio sexo, así es, a ser capaz de hacerse un sexo oral por propia vía mecánica.

    Es mi crítica, tal vez no te guste, pero es lo mejor que puedo hacer desde que me han invitado a ver esta página.

    Gracias

    MG

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  9. Martha Gómez
    Apodo de la infancia: Cabubi
    Famosa por: cuando sobria ser Martapedia .com para los amigos y cuando peda, ser Marthapeda.com para los bodrios amíguicos (Astracanada)
    Amor platónico: todo lo bisexual por no decir como Fullat o Chardin: “esta humana condición”
    Regalo útil: cuando mi padre nos abandonó, después del suicido de mi hermano, era 15 de abril, mi cumpleaños y sobre mi mesita de noche en mi habitación, me dejó un último libro sobre la vida de Davinci, quien también naciera un 15 de abril; esa noche comprendí lo erótico de ser humanista.
    Sueño frustrado: mmmm…. Aun no llega, lo siento.
    Lo que nunca se vio: Mi dolor por esta vida, mi jardín umbrío.
    Trauma universitario: sólo en mi Doctorado, ahora es con CONACYT, jajajajajaja afortunadamente ya lo terminé, pero sigo con conacyt, ergo sigo traumada jajajajaja.
    Futuro: El transhumanismo, ahí seré feliz.
    Signo zodiacal: Aries con ascendente en Tauro y descendente en Escorpión, cuatro planetas en Géminis y lo demás no me acuerdo jajajajajajajajajaj, puro animal, jajajajajajaja bestia magra con bonito testuz, lomo acariciable y patas sutiles: dos para caminar y otras dos que funcionan como extensiones para manejar tecnología y sus pinches plataformas virtuales, sip, esa soy yo.
    Msn: airmidmar@hotmail.com A00494116@itesm.mx

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  10. MUCHAS VECES LAS KOSAS NO SON KOMO LAS KEREMOS O KOMO LAS PLANEAMOS EN LA VIDA.
    ALGO LE DEBIÓ FALTAR A KAROLINA YA KE TOMO LA DESICION KE LA LLEVO HACER LIBRE DE TODO LO KE VIVIA

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  11. excelente final...!!! Pocos se atreven a decir que no fue bueno,es mas que fue nefasto hasta el ultimo hueso... o que prefieren una paja a follar con una "guarrita de moral distraida" jajaja, o que la soledad les come el orgullo y el "ego" ...tanto que tienen que rentar "compañia", pero vaya que compañia!!!, y a cambio de que!!!, O a que precio man!!, y no me refiero al monetario... Lo que una deliciosa bebida, (de preferencia Wisky vrdd!!!), musica y si no hay nadie no pasa nada; aplica, el, NO VINO NADIE, Y??, HOY ESTOY MEJOR "SOLO"... Una buena charla contigo mismo, te pueden dar un mejor abrazo... y sin llevarrte el alma, al contrario!!!, devolviendotela...

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  12. Acabo de leer el texto...es por demas decirles que despues de muchas risas y uno q otro:" taraaados", llega asi como dices de golpe una realidad q yo por lo
    menos no habia pensado o meditado jamas...hay kien dice q el sexo es como las pizza ...s hasta el mas malo es bueno...no es cierto! Y Martin acabaste por admitir de cierta manera que el sexo sin ese "algo" q te conecta con la otra persona llega a ser en efecto...inexpresivo...aburrido...automatico...y en veces hasta de wakala...(nauseabundo es la palabra lo se...pero "de wakala" da la idea y ademas me agrada la expresion jejeje)...me encanto el texto...

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  13. excelente!! un hombre que se atreve a desmentir el mito de que el sexo siempre es bueno!!! me encanto!!!!!!!

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  14. lo leí... y?

    hace rato no pasaba por el blog, voy a ver que más me leo!
    besosss

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  15. En verdad no sabía que estaba este relato aquí. La cantidad de comentarios indica lo bueno que es. Me pareció agradable y con un buen final. Sólo una cosa, por allí tienes mariguana y marihuana. ¿Es lo mismo o se aceptan las dos formas?

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  16. Hola llegue aquí porque me sucedio algo parecido

    fui a la meche el viernes, llegue como desde las 7 de la noche y empece a ver la mercancia, solo 2 chicas me llamarón a atención, cuando quize regresar a follarme a la primera ya no estaba, y a la segunda, ya no lo pense, y que me lanzó,

    Ella usaba un vetido gris/blanco, tez morena clara, ojos de color, bonita la chava, cinturita, piernotas, de pecho pues si le faltaba algo, pero su belleza lo recompensaba

    Y que le pregunto, cuanto, me dijo que 190 de la cintura para abajo, y que 50 la pose. No había cogido antes, pero si sabia como lo iba a hacer y le dije que la quería desnuda, y de a perrito.

    Me dijo que 340, 190 + 100 de desnudo + 50 de la pose.


    Ya en la acción, su cuerpo desnudo de tentación wow,
    el sentir sus piernas grandes, sus muslos calientes, me la folle
    y acabe de a perrito viendo sus hermosas nalgas duras.

    Se llamaba Brenda, tenia 22 años y era de veracruz,

    yo si quede satisfecho, pero es cierto una vez que me vine se acaba la magia.

    No sé me dan ganas de volverlo a hacer

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  17. Cogerse una puta puede ser lo más placentero que hay si no involucras sentimientos y si tu estabilidad mental y emocional son lo bastante maduros para disfrutar cada vez que lo haces. Tal vez es porque tengo 21 años y soy lo demasiado joven para no buscar otro tipo de compañía, tal vez el hacerlo tan seguido desde mis 18 años han creado un tipo de dependencia hacia este tipo de prácticas. No lo sé, el punto es que lo disfruto y no siento esa soledad ni debilidad mental cuando termina el acto con cualquier musa del placer y siempre estoy dispuesto a volver.

    Me cogí una puta y... me siento relajado y satisfecho de tanto física como mentalmente de tener la posibilidad de hacerlo y disfrutarlo.

    No todas las personas somos iguales, algunos pueden sentir soledad como lo hizo el autor de este articulo, mientras que otros sienten satisfacción y bienestar como yo.

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