martes, 1 de junio de 2010

Piedad

AudioTexto


A los hombres les gusta confundir brasieres con altares.
Xavier Velasco.


El último día de su vida Miguel se despertó tarde abrumado por el pesar de una mujer a la cual no podía conocer ni en sueños. Pasó la noche en vela con la luz apagada y  “Tristán e Isolda” en el reproductor musical. Su pensamiento vagaba entre la dama que no decía palabras e Isolda que cantaba más de las permitidas. Cada nota interpretada por Isolda le llegaba hasta el fondo del recuerdo, y sentía desdicha por no poder abrazar, acariciar, o simplemente platicar con la dueña de sus noches insomnes. Se identificaba plenamente con Tántalo, pues ambos eran presas del deseo inmaterializado. Tántalo siempre tan cerca de la avidez y sin poder tocarla, y Miguel tan lejos del deseo por un amor no correspondido. Sea cual sea la razón, ambos personajes vivían sin conformar su quimera, pues la  pequeña brecha que los separa de la ilusión se hace tan inmensa como la distancia entre la tierra y la estrella Beta del Centauro.

Había conocido a la musa en fotografías, en cuanto vislumbró su cuerpo blanco, su cara blanca, sus brazos blancos, no pudo pensar en otra cosa más que en ella. Sentía terribles celos por el hombre al que la mujer cargaba: un personaje barbón, blanco; con cara blanca, cuerpo blanco, brazos blancos. Sufrían: el hombre blanco y Miguel.

Despertó hinchado y con la desilusión como única compañera. Hizo todo lo monótonamente cotidiano: quitarse la ropa, entrar al baño para cumplir con sus abluciones, vestirse, desayunar y enfrentarse a un nuevo día. En esta ocasión Miguel tenía planeado prender el ordenador y ver alguna fotografía de su musa. Esto lo hacía todas las jornadas desde hace ya un largo tiempo; se acercaba a la computadora para ver una fotografía  de su amada y poseearla a través de los pixeles.

Ese día, sin embargo, la suerte para Miguel cambió. Decidió dejar todo a un lado y hacer un viaje para alcanzar el destino de todo hombre en la tierra. Antes de salir  tomó el monedero electrónico, sus pocos ahorros en efectivo, una botella con pastillas, descuidó las necesidades básicas del hogar y se encaminó al aeropuerto para tomar un avión a Roma y cumplir con su infortunio. El trayecto hacia el lugar donde empiezan las ilusiones lo hizo en taxi. Durante el recorrido pensó en el amor y se alegró por acercarse a él.

Llegó a Roma cuando el crepúsculo invadía la ciudad con su poética luz cargada de misterios. El viaje entre América y Europa fue corto y el tiempo voló en un sinsentido parecido al amor. Optó por dirigirse inmediatamente a la ciudad del Vaticano e inundarse en su aire cargado de misticismo y realidad. Al arribar descubrió que nunca había sentido un viento tan mágico. El Vaticano es bello sólo porque une al mundo terrenal con el espiritual; es el aeropuerto con destino al cielo. La basílica funge como sale de espera.

 Ya en el Vaticano se dirigió rápidamente a la plaza barroca construida por Bernini. Antes de penetrar en la iglesia dio de comer a las palomas y apreció la fuente principal. Los animales agradecieron el pan en coro, inspirados conjuntamente por la generosidad de los visitantes celestiales.

Miguel auguraba que al entrar a la iglesia nunca más volvería a ver el cielo, pero le reconfortaba la idea de vivir en él. La condena de la gente en el paraíso es precisamente esa, habitar el cielo y no poder verlo y tomar conciencia de que viven en el lugar más bello del universo. Sin embargo, como Tántalo, entró desafiante, asombrado por tanta belleza junta y se inmutó al ver de frente, colosal, el baldaquín construido por Bernini para San Pedro. Caminó hacia la Capilla Sixtina y apuntó con el dedo índice hacia el techo para así recrear el gran fresco pintado por un conocido pintor renacentista. 

Ya en sus últimos momentos Miguel se dirigió sin miedo hacia la mujer. Quedó completamente absorto y deslumbrado por su belleza. Volvió a sentir envidia por el Cristo decadente que estaba en sus brazos cobijado por el calor de su eternidad. Él mismo hubiera sacrificado su vida por un final así; inmortalizado y arropado por la mujer más bella hasta ahora recordada.

Al ver semejante belleza Miguel entendió que podía morir en paz y tomó asiento enfrente de la pequeña mujer que siempre parece ser más grande. En un momento umbral sacó de la bolsa un pequeño frasco con su boleto hacia el paraíso. Introdujo todas las pastillas en su boca y las tragó empujadas por la saliva. Cedado por los narcóticos logró ver el rostro erótico de la Virgen María junto con unos brazos que lo esperaban cálidamente en un lugar lleno de luz y sin color.

La última imagen del rostro lo transportó hasta el paraiso.
“Allí está mi amada”. Pensó.


17 comentarios:

  1. Una forma de amor muy bella enamorarse de una obra de arte felicidades de nuevo creo que eres muy creativo saludos !

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  2. Este texto me gusto mucho
    entrare mas seguido al blog a leer literatura de este tipo.
    =)

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  3. David Tigre Madera1 de junio de 2010, 17:41

    estaré pendiente de sus publicaciones, especialmente si de repente salta entre el texto "Tristán e Isolda", como lo hizo por ahí, y sólo por ser mi ópera favorita; un saludo y ¡felicidades!

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  4. Dios mio se enamoro dela virgen maria???!!!

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  5. Más bien se enamora de la iconografía de una Virgen, al parecer :-o

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  6. jajajaj este es el texto de la virgen. Me parece diferente a como lo imaginaba pero es bueno, creo que se disimula la perversion pero no deja de ser enfermo ese Miguel.

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  7. Oooh... genialísimo! Bravo, bravo!
    Y el tal Jesùs... es tan bello, tiene un cuerpo saludable, hermosa barba e igual que la suya madre, posee una fina piel blanca y una linda cabellera.

    No le hallo lo perverso... pero si le hallo perversidad a quien cree que Miguel lo es, jijijiji!
    Miguel es un santo y murió por un amor puro, jo jo!

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  8. Ese Miguel también puede ser el creador, recuerdan el nombre del famoso pintor renacentista?
    Hasta dónde alguien puede enamorarse de su propia creació o de él mismo?
    Es peor enamorarse de una estatua, de la Virgen o de la madre de Dios?

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  9. No creo que esto vaya por el lado de la perversion, mas bien del idealismo

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  10. Miguel se enamora de una figura pero si debe estar enfermo psicologicamente de algo para hacerlo. No se enamora de la virgen maria sino unicamente de esa figura

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  11. ¿Por qué habría de haber algo "peor" en cualquiera de las opciones de ese enamoramiento? Yo creo que si la virgen atiende a su amor le concederería tantos privilegios -por ser la madre de dios- y al tiempo seguiría satisfaciendo en él aquel placer de contemplación, je je!

    Miguel no puede estar enfermo psicologicamente por hacer eso... Vuela la idea de haber utilizado el rostro de una mujer "amada" antes de convertirse en el rostro de la virgen... y luego él habría querido representarse en dicha escena, por eso la hermosa envidia a un Jesús moribundo, eternizado bellamente en tan hermoso abrazo CUANDO QUIEN DEBERÍA ESTAR AHÍ ERA MIGUEL!

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  12. Maravilloso, quien deberia de esta ahi era Miguel! pensando en el miguel ANGEL!, claro! Es que acaso el artista del renacimiento pudo haber sentido la terrible y blasfema idea de ser el hijo de dios?

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  13. Bien. Uno de los mejores textos que he leído en el blog

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  14. Jaajajajaja! No, no! En ningún momento pensé que el personaje pudiese sentir "la terrible y blasfema idea de ser el hijo de dios" al sentir envidia del hijo de la virgen.
    Me fui a lo más burdo, me vino la idea de que él desearía estar en tal abrazo siendo él mismo, tal vez en su soledad, en su cansancio o al iniciar el sueño bajo sublime rostro.

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  15. La idea de ver a Miguel como autorepresentándose en la estatua, no me pareció descabellada. Hay que recordar que en el Renacimiento, al contrario de la etapa Medieval donde Dios era el centro del universo, el hombre se convierte en el centro de la cosmogonía.
    En este sentido, siendo éste un texto posmoderno de una versión renacentista, la idea me pareció muy interesante.

    La última idea, también me parece interesante, como salida de un sueño.

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  16. Sí, esas dos últimas ideas son muy interesantes. La mal-interpretaron pero aún así, la mala interpretación, es excelente. Y la verdadera, también lo es. Qué texto tan polémico, es muy bueno! Un buen texto no genera respuestas. Genera preguntas. Un saludo Garrison.

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  17. VEA PUES, ESE FUE EL KAMINO KE VIO MAS FACIL PARA LLEGAR A DONDE EL PENSABA ESTARIA MEJOR, EN LOS BRAZOS DE MARIA.
    ESTA MUY BONITO.

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