viernes, 18 de junio de 2010

De la escritura y Verónica Pinciotti.

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Dice una frase célebre del autor irlandés Oscar Wilde, que para escribir literatura sólo se necesitan dos cosas: tener algo que decir y decirlo. En esta sencilla frase se encuentra el secreto para ser un escritor. No hay nada más sencillo y complicado que eso. Sencillo porque, en teoría, todos tenemos algo que decir: nuestra historia. Y también, porque sentarse frente a un hoja en blanco puede parecer cosa sencilla. Sin embargo, el problema radica en sentarse frente a una hoja en blanco y tener realmente la actitud y la vocación para pasar horas frente a ella y llenarla de letras. En conclusión, para ser un escritor necesitas vivir y tener vocación para aplanarte las nalgas.

Conocí a Veronica Pinciotti en el Colegio. En esa época yo no tenía problemas y me disponía a ser feliz. La vi por primera vez en una clase donde el azar nos juntó. Iba vestida con una falda corta, pese a los arduos intentos de los directores de la institución por evitar el faldeísmo, un top morado y unas botas cortas, de piel. A mí me llamó la atención su silencio y la manera en cómo tomaba posición en la banca, pues parecía que se sentaba ante un piano a tocar Para Elisa. Su silencio era un silencio tímido, se escondía detrás de las teclas del piano que era su pupitre. Yo nunca había visto una cacofonía tan tímida y por eso me decidí a ver la textura de sus botas.

Estaba lejos de ella. Ese día yo me senté hasta atrás y ella junto al profesor, pues llegó tarde a la clase y no había más sillas vacías. Recuerdo que Fernando, el profesor, nos levantó a uno por uno para presentarnos y decir nuestros nombres. Yo no recuerdo qué dije, pero si recuerdo que Verónica dijo lo siguiente: Me llamo Verónica Pinciotti, pero mi apellido se escribe sin H. No dijo nada más. Me impresionó su seguridad y la manera en cómo pensaba que nadie más de ahí pudiera tener la más mínima idea de las reglas fonéticas del italiano. Inmediatamente noté que Verónica era una mujer guapa, casi dantesca, afrodisíaca.  Así que me dediqué a espiarla de reojo desde la invisibilidad de mi posición. Terminó la clase y su silencio salió junto con ella. Pasaban los días y los meses y yo me dedicaba a espiarla en cada clase. Siempre procuraba sentarme detrás de ella para admirar su silencio y también sus piernas. Esas piernas tan bellas que tiene, como de verso de Neruda o de Sabines. Románticas, inalcanzables. 

Nunca le hablé en el Colegio, me interesaba más observarla y guardar su silencio en mi recuerdo.

También se ha mencionado que para ser un buen escritor es necesario ser un perfecto mentiroso, lo cual presenta ciertas complicaciones, porque ser un buen mentiroso significa cobijar una mentira durante años, cosa difícil. Una tarde de sábado Martin Petrozza llegó a mi casa. Estaba ebrio, situación que hubiera pasado desapercibida sino hubiera llevado una mujer consigo. Generalmente iba solo, con una botella de whisky, algún disco y dos o tres anécdotas para pasar la noche. Esa noche no, llegó con Verónica.

Intenté disimular la sorpresa por ver a Verónica en mi casa, tenía más de dos semestres que había dejado de verla y su recuerdo se había borrado de mi mente. Naturalmente ella no me reconoció, pero yo sí y me emocioné al verla. Nos presentamos, Martin, Verónica, Garrison, mucho gusto. Nadie sabía que yo la conocía. Cuando se sentó intenté ver si aquí también tocaba el piano pero no, se veía muy distinta, más segura, más amigable. Martin dijo que la había llevado a mi casa para hablar de literatura, para que le explicara qué era la literatura. Yo me quedé impactado, jamás se me hubiera ocurrido pensar que a Verónica le interesara la literatura. Martin y ella se conocieron en un bar, hace un tiempo. Yo apenas la conocí en esa cita.

Charlamos toda la tarde y toda la noche, me enteré que ella escribía, que era libertina y que era menos engreída de lo que parecía. Todos hablamos como viejos amigos. Tomamos whisky, cerveza y jamás vi a Verónica interesada por ninguno de los dos, a ella sólo le interesaba la literatura. A partir de ese día los tres nos hicimos amigos y nos juntábamos a hablar sobre literatura, sobre sexo, sobre relaciones personales y sobre nuestras vidas. Yo dejé de ver a Verónica como una mujer y empecé a frecuentarla como amiga. Mejor así, nunca hubiera funcionado.

Verónica Pinciotti cumple a la perfección la regla de Oscar Wilde para hacer literatura, ella vive y lo cuenta, lo cuenta y lo vive. Ya no sé si vive para escribir o si escribe para vivir. También es una perfecta mentirosa, pero de las buenas. Es perfectamente capaz de salir a comprar una Coca Cola a la tienda y, si se encuentra con alguien, decirle que va de viaje a Francia. No saben, en eso nos parecemos todos, Martin, Verónica, Yo. Todos somos mentirosos y todos apestamos  y por eso escribimos nuestras vidas.

A fin de cuentas la literatura es un acto poético, escribimos no para contar las cosas como sucedieron sino para imaginar cómo hubieran sido de otra forma. Cuando hablamos de putas hablamos de nosotros, cuando hablamos de nosotros hablamos de putas, es la perfecta metaforización de la realidad y por eso es bella.

La literatura se parece mucho a nuestras vidas, y nosotros estamos lejos de ser literatura…




7 comentarios:

  1. "a fin de cuentas la literatura es un acto poético, escribimos no para contar las cosas como sucedieron sino para imaginar cómo hubieran sido de otra forma".

    No puedo estar más de acuerdo, aunque los hay quienes cuentan de forma tal como sucedió algo (los realistas), y con tal fuerza que "esa realidad" cobra vida al leerla. En lo personal suelo mentir tanto en mis ficciones como en mi vida personal, e incluso me gusta que el narrador sea aún más mentiroso que los personajes. Vamos, lo que es no pensar para nada en los autores. Claro, eso es como un disparo en el pie, pero que sea un disparo bien dado,

    Saludos!,

    G.

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  2. Lei el texto porque decia Veronica pero veo que es de otra persona. Sin embargo me has mostrado una parte de ella que no conocía. La mencionas tímida y eso me sorprendió. Aunque luego leí el Sr. K. donde dice Vero que ocultaba ser mmm zorra interesada. Me pregunto si tu la veias como una mujer dificil e inalcanzable o como una zorra pero una zorra dificil por ser interesada.

    A y por cierto. Si veronica llegara a mi casa me muero!!!!! le admiro tanto y me gusta mucho!! Pero puedo correr el riesgo. Me la presentas?

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  3. La literatura y las mentiras... y Verònica, què combinaciòn. Pero no creo que literatura consista es si mismo en decir mentiras, porque uno sabe que lo que van a decir no es verdad, es tan sòlo un mundo posible. La literatura no engaña, porque sabemos que es un engaño. Lo cierto es que mentiraa y ficciòn son contrapartes de realidad y verdad y què sabemos nosotros que es la realidad o la verdad!. En la vida siempre nos preocupamops por ello, maldito vicio, pero eso no nos sucede en la literatura y por eso la literatura se parece al final tanto a la vida, porque pocas veces accedemos a las cosas como son y tenemos solo prroyecciones que hacemos de las cosas, interpretaciones. Verònica se proyecta a si misma en los textos de una manera que no puede coincidir entero con su realidad, nosotros la interpretamos de otra manera, Garrison nos otra interpretaciòn, yo tengo otra hecha desde el msn, y todo se vuelve un juego de signo y significados, y quien sabe donde està y quien es la verdadera Veònica, peo a quien le importa. Nos encanta que Verònica en cierta manera sea casi un personaje de Literatura que uno real.

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  4. Me encanto leer este lado de veronica, jamas la hubiera imaginado en la escuela bien sentada y callada. No deja de expresar la fuerza de esa mujer terrible y como Garrison se intimida y prefiere dejarla del lado de las amigas. Que buena suerte tienes!!!!!!! veronica llega a tu casa de la nada!!!!! que envidia!!!! y como dicen arriba, preeeessseeenta!!!

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  5. Ser escritor es transmitir sensaciones. Ustedes lo hacen muy bien. A mi me gusta escribir pero creo que aun me autocensuro yo mismo, sin embargo ustedes logran hacer sentir asco, placer, lujuria, indignación y sorpresa, entre otras cosas más al lector. Al leer este texto pienso que ustedes son verdaderos escritores, mas incluso que vagos o putas, porque saben perfectamente de lo que hablan cuando dicen que ser escritor es tener la vocación de sentarte a escribir. Mucha gente cree que es fácil pero no saben lo dificil que es lograr un texto como los de martin, Veronica o tu cuento la otra diana, que me parece excelente. No quiero decir que no sean lo que dicen ser porque tambien es cierto que para escribir todolo que martin escribe, hay que vivirlo. Dice arriba que nuestros comentarios son valiosos, asi que les va:

    Martin.
    Se nota una honestidad tan grande en lo que haces que sorprende e impacta. Repito, tus textos parecen sencillos de redactar pero yo que lo e intentado se lo dificil que es. Manejas las ideas de una manera excelente. Estoy seguro que mucha gente no lo nota pero tus textos tienen una profundidad de lo que es el ser humano. Un hombre que no esta conforme con luchar y que vive, tan solo vive, sin esperar nada a cambio. Es inevitable leerte y no pensar en Bukowski. No quiero hacer la comparacion directa, porque ya lei tu texto Yo no soy bukowski, y tienes razón, tu escribes tu vida y punto. Creo que realmente has pasado muchas horas frente a la máquina antes de lograr un texto como Diana, donde nos muestras una cara particular de la prostitución. Me ha gusta mucho porque desmitificas a la prostituta lujuriosa, o a la prostituta que sufre. Diana es una niña que vive su labor como cualquier otra y que terminando de trabajar se va al cine a ver la fabrica de chocolate como todos otros niños. Buen trabajo.

    Garrison.
    A ti en lo personal prefiero leerte en cuentos. Tus ficciones están muy bien trabajadas y elaboradas. Manejas bien el lenguaje y las ideas. La otra diana simplemente es maravilloso. Y como escritor aficionado que soy te puedo casi asegurar que no dista mucho de ser autobiográfico, aunque metafórico, se nota sincero y eso es lo que le da la fuerza a este blog, que los escritores aquí son crudamente honestos. Felicidades y creo que de todos eres el más escritor.

    Veronica.
    Tu estilo de narración es inigualable. Sabes usar las palabras precisas para atrapar al lector. Tus enunciados son como flechas. Van justo al grano y saben dar donde más nos gusta. Despiertas nuestra imaginación al 100 porciento. Y creo que de escritora tienes toda la vocación. Sabes probocar al público y atraparlo e incluso robartelo, porque veo que eres la más aclamada aqui y tienes mucho menos textos que martin.

    Abdul.
    Tus cuentos tienen muy buenas ideas, aquel donde te enamoras de tu madres es un tema usado bastante pero muy bueno. La historia que vas desarrollando en partes no me cuadra del todo pero esperemos el desenlace. Creo que es un buen trabajo el que haces pero te falta darle la magia que tiene garrison o martin. Es critica constructiva, eh!

    Bueno eso es todo, ha sido un placer navegar la ultima semana por este sitio. Lo seguiré haciendo. Saludos y felicitaciones a todos!

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  6. Gracias a todos por estos comentarios.
    Cuando hay gente que comenta de esta forma, dan más ganas de escribir y de pensar y de interactuar y de etc.
    Les presentaré a Verónica, claro, muy pronto en la tertulia de Whisky en las Rocas.

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  7. como??!! que es eso?!! tertulia!!?? cuando!!

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