martes, 18 de mayo de 2010

No sé porque no soy una estrella de Rock

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No sé por qué no soy una estrella de rock. A los quince quería ser una estrella de rock y beber cerveza alemana, follar grupies y follar más grupies y más grupies porque uno se vuelve estrella de rock sólo por las grupies. También deseaba inhalar cantidades exorbitantes de cocaína, fumar marihuana, conducir autos buenos, Mustangs y esas cosas, a cientos de kilómetros por hora y pilotear mi avioneta privada haciendo piruetas en el aire. Otra cosa que quería era portar armas blancas, sacar la cabeza de los autobuses que te llevan al tour, beber mucha cerveza alemana, sí, ya lo dije, y follar grupies, claro, y no temer a la policía. Quería hacer todo eso sin responsabilidades. Los rockstar no tienen responsabilidades ni se aplica a ellos la ley acción-reacción, consecuencias, y eso que le jode la vida a los pobre no-rockstars como yo. Quería morir ahogado en mi propio vómito como Hendrix y que la gente no dijera: pobre imbécil, murió ahogado en su propio vómito. La gente respeta a Hendrix.  

  Compré una guitarra para empezar. No era muy buena. Como yo. Aprendí algunos acordes y unas canciones. Me dejé crecer el cabello mientras tanto y me tatué un brazo. Los tatuajes son importantes para ser un rockstar. Luego me junté con otros chicos que tenían la misma mierda en la cabeza. Algunos tocaban batería o bajo y armé una banda que llamamos: “Hada de Beng”, que significaba algo acerca del diablo según el bajista. Ahora sé que esa puta banda existe y no somos nosotros. De todos modos no registramos el nombre. Así comencé. Tocamos unas cuantas veces en algunos bares sucios y luego poco a poco el rock se fue a la mierda. Supongo que en el fondo lo sabíamos: no éramos tan buenos. En las tocadas había muchas bandas, decenas de bandas y todas tocaban los mismos covers de Black Sabbath y Metallica, de MegadeathMotörhead y nosotros también los tocábamos.  Una ocasión en un festival de rock tocamos último de seis bandas y todas tocaron Paranoid. Mi vocalista tomó el micrófono y dijo bueno está canción la han tocado todos. Ya se la saben, se llama Paranoid y aquí va…  por sexta vez. 

  No pagaban gran cosa. Casi nunca pagaban y cuando lo hacían no era gran cosa. Te regalaban cerveza si te iba bien. Allí agarré el vicio, supongo. De las grupies jamás supe nada porque éramos una banda puñetera y no teníamos un solo fan y menos una sola grupie. Tampoco teníamos una sola canción. Y les dije, coño, no tenemos una sola canción, no podemos pasar la vida haciendo cover. El bajista se lo tomó enserio y comenzó a escribir. Era un introvertido fenómeno como todos los bajistas y cuando vimos sus letras supimos que no era un gran letrista. Hablaban de depresiones internas y de violaciones a los seis años. Lo paramos. Le dijimos eso es una mierda y no funciona. Ahora hay un tal Jhon Davis que canta violaciones y otras joteras sufridas en la infancia. Y es un fenómeno. ¡Coño, tampoco registramos eso! El talento no es únicamente tener talento sino oler talento en los demás y en uno mismo. 

  Dejamos de ir a los ensayos.  Yo dejé de ir a los ensayos. El batería me decía: si no te interesa dinos. Ya, dije, sí me interesa, ando un poco lento, es todo. Andaba lento a la hora de llegar al ensayo, a la hora de tocar, a la hora de llevar el equipo, a la hora de irme, a toda hora. Los enfrenté. Me planté frente a todos: el bajo, el batería y la voz y dije: véanse ¡maldición!, somos un cuarteto de bobos haciendo el bobo. No somos rockstars, no somos la sombra de la sombra de Robert Plan, Nicko McBiran, Steve Harris… ¡No soy Ace Frehley! Dejemos esto por la paz, hemos gastado mucha plata y no hemos recibido un céntimo. Las mujeres no se nos avientan, no vivimos en Long Island, ¡nadie pide otra canción, coño! Los chicos me miraron estupefactos. También estaba la novia del batería y fue la primera en asentir con la cabeza. Ya, dije, hasta esta puta rubia lo reconoce, no somos nada. Les rompí el sueño. Les partí el alma. No volvimos a tocar. No volvieron a tomar sus instrumentos en su machacada vida. 

     No debí decir nada. Debí dejarlos soñar. Debí dejarme soñar. Algunas noches, solo, tomo la guitarra y compongo alguna canción. No escribo nada, lo hago en la mente. Creo canciones sobre alguna chica o sobre el whisky. Luego las olvido y me digo, ya, no eres Ace Frehley ni Jhon Lennon. Solo eres un escritor que no es Hemingway


Petrozza, M. Mayo del 2010 

11 comentarios:

  1. Sueños frustrados. Me gusta tu estilo.

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  2. Excelente. yo tambien queria ser estrella de rock. siempre me identifico con lo que escribes y lo haces muy divertido y con un toque de nostalgia increible. quiero escribir como tu. saludos.

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  3. A huevo Hendrix. Pero yo tengo otra teoria de su muerte

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  4. Ni rockstar, ni escritor... pero a mi me gustó el texto... Chido.

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  5. Bueno, Hemingway seguramente quiso ser boxeador antes que escritor.
    ...De hecho, me atrevo a pensar que disfrutaba más la pezca que escribir, tanto que se puso a buscar submarinos alemanes.
    Saludos!!!

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  6. No sabía que te gustara el rock pense que solo la musica clasica. pero es divertido. creo que a mucha gente le pasa eso de querer tocar en una banda... ahora entiendo tu escrito de tres pensamientos cuando dices que has visto muchas bandas fracasar, eso te incluia a ti!! que mala suerte pero ahora escribes y lo haces muy bien. Me gusta ir descubriendo aspectos de tu vida, gracias por compartirlos.

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  7. lo mejor es ser peatón, sí yo fuera rockstar desearía ser peatón, o mejor aún, poeta peatón, como Mario Santiago Papasquiaro, igual él hizo todo le que quizó, sin responsabilidad, tal vez la diferencia con un rockstar era el presupuesto, pero por lo demás, el viajó, fue ladrón, amante, viajero, rebelde, fue muchas cosas, pero sobre todo fue peatón e hizo de su vida un poema, sí yo fuera rockstar, desearía ser un peatón-poeta como Mario Santiago y vivir que mi vida encarnará un sólo verso y apuesta: "Si he de vivir, que sea sin timón y en el delirio".

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  8. Verónica Pinciotti25 de mayo de 2010, 1:19

    jajaja buena, Arturo!

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  9. Y como peatón, hubo de morir atropellado.
    La metáfora perfecta del peatón viajero :)

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  10. Melancólico. Es un texto muy bueno, me gusto mucho, muestra la realidad. No eran tan buenos tocando y lo sabias y tu solo dejaste que el sueño se les fuera de las manos y ahora temes que pase lo mismo con ser escritor. Creo eso es lo que pude entender. Me gusta mucho tu forma de decir las coas.

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  11. kiero saber sobre el wiski puras huebadas publican

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