viernes, 5 de marzo de 2010

Mis cenicientas.

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Cuando la conocí me sedujo de ella una cosa abstracta, que por raro que parezca, no era de ella; sino una serie de abstractos adjetivos que yo le adjudicaba un tanto injustamente. Ella, día a día me hacía ver que era imposible que tal cosa le perteneciera. Sin embargo me gustaba engañarme y creer que era como yo quería que fuera y así, poco a poco, terminé enamorado de esa cosa que no era ella, ni lo será.

    Una vez enamorado tuve que envalentonarme y confesar que toda ella era una ilusión, linda y metafísica ilusión mía. La defendía haciéndome creer que valía más que las demás por el simple hecho de ser compatible con mis fantasías, y porque a ninguna otra le podría yo adjudicar tan bellas características enteléquicas. Con eso se conformaba mi pobre alma como quien se conforma con abolorios, tan bellos, tan deslumbrantes abolorios sin valor a los que se les adjudica las mismas virtudes de las verdaderas joyas. Y es que encontrar una joya-mujer me parecía inaudito, más increíble y menos probable que el hecho de que ella no fuera “ella”. Que fuera tan sólo ella. De ser así yo no podría amarla; ¡y la amaba! La doté de un poder infinito que no merecía (o merecía porque no hubiese podido dotar a nadie más) Y ese poder fue quizá el culpable inconsciente de la terrible ruptura.

     Viajando mentalmente al pasado encontré que no era la primera vez que hacía subir al pedestal enorme a una mujer, y que anteriormente había revestido ya de maravillosas virtudes que no poseía realmente a alguien más. Me había enamorado antes y terminado la relación justo en el mismo momento: momento en que ella tomaba consciencia del poder infinito que tenía ante mí.

     Así descubrí que jamás he amado a una mujer, sino a falsas, quiméricas e irreales ¡ninfas increíbles!

     ¿¡Quién puede amar a una mujer exactamente como es!? Al menos yo no.   Tendré que forjar unas nuevas zapatillas de cristal con las que embellezca sus pasos mi nuevo amor; y salir en busca de una nueva cenicienta.

Petrozza, M. Marzo 2010.

3 comentarios:

  1. hay wuey, ke bonito escribes asi me hubiera gustado ke mi ex me escribiera

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  2. Mónica Amézquita Treviño3 de abril de 2010, 12:32

    aunk no ubiko bien a bien kien eres, me parece maravillosa la forma en k escribes, y no x l "simple" (q no es tanto) hecho de escribir, sino x la dulce manera en k culpas tu inconciente, y a ti mismo, en lugar del objeto culposo...

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  3. escribes muy hermoso me parece que eres todo un poeta....

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