lunes, 1 de marzo de 2010

Los griegos.



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Había una vez una chica muy, muy fea; y una chica muy, muy bonita. Vivían en el mismo pueblo y eran vecinas. La chica fea envidiaba a la bonita, lo que la hacía doblemente fea; y la bonita se jactaba de su belleza, lo que la hacía la mitad de bonita.

En el pueblo también vivía un chico muy, muy guapo; y un chico feo. Al chico feo no le importaba serlo, y esto lo hacía no tan feo. El guapo era un presumido, lo que lo hacía casi feo.

Un día, el alcalde del pueblo y el cura decidieron hacer una fiesta e invitar a los cuatro chicos para ver qué pasaba. La fiesta se realizó en el gran salón del pueblo y sirvieron ponche envinado, muy envinado; fue idea del cura, para ver qué pasaba. 

La chica fea se arregló lo mejor que pudo pero no logró nada, seguía horrible. La chica bonita se arregló lo mejor que pudo y lucía espectacular. El chico guapo se arregló lo mejor que pudo y se miraba muy sexy. Y el chico feo no se arregló porque no le importaba y asistió a la fiesta de texanos y playera.

            Lo que pasó fue como sigue:

La chica bonita no le habló a la fea por fea y moría de ganas de hablar con el chico guapo pero era demasiado soberbia y no lo hizo, pues pensaba: él debe venir a mí, no yo a él. La chica fea no le habló a la bonita porque la envidiaba a muerte y deseaba acercarse al chico guapo pero no se atrevía porque se sabía espantosa. El chico guapo no le habló a la fea por fea ni a la bonita porque ésta lo intimidó con su actitud de diva y por más guapo que fuese se sentía inferior. El chico feo no pudo entrar al salón porque iba de texanos y el alcalde no permitió su entrada pues el salón era muy exclusivo y éste tuvo que regresar a casa. 

Entonces no pasaba nada. El cura propuso al alcalde llamar al chico feo y dejarlo entrar con texanos a ver si así pasaba algo. El alcalde no quería porque el salón era muy, muy exclusivo, pero finalmente cedió y se mandó llamar al feo. El feo regresó con un pantalón de vestir que le presté el cura y, aunque le quedaba grande, no le importó porque a él  no le importaba nada. 

Bien, entonces sucedió que la fea no le habló al feo por feo, la guapa tampoco, y el feo no le habló a ninguna de las dos porque las consideraba unas apestadas. Pero el guapo, al verlo entrar y saberlo hombre y no pudiendo distinguir entre su belleza o fealdad por ser éste de su mismo sexo, le habló y le dijo: he allí una hermosa chica que jamás será mía porque no lo permitirá, y una espeluznante mujer que tampoco será mía porque no lo permitiré. El feo respondió que dudaba sobre la belleza de la chica bonita, pues la vanidad y la jactancia son cosas que empobrecen el alma y manchan la beatitud. De la fea no tenía duda, era horrible.  Al escuchar estas razones, el guapo sintióse interesado en el discurso del feo y le invitó a beber ponche envinado, muy envinado. 

Hablaron largo rato. El feo habló de la belleza dentro del alma y de la parca importancia de la apariencia física;  dijo que todos somos personas sin importar el sexo. Habló de dejarse llevar por los instintos,  de gozar la vida sin preocupaciones superfluas. El feo era terriblemente lúcido y locuaz. El guapo estaba impactado con todo el rollo retórico del feo. Bebieron y bebieron del ponche endiabladamente envinado hasta que el guapo no pudo más y le robó un beso al feo. 

            La chica bonita, que los miraba de lejos, sintió una estaca clavada en el corazón y maldijo la hora en que nació el guapo. La fea, que también los observaba pero más de cerca, logró escuchar los monólogos del feo y quedó prendada de tan maravillosa verborrea.

Feo y guapo seguían besándose, y ahora, incluso, guapo usaba manos y boca para demostrar a feo cuán agradecido estaba de que le abriese los ojos, y la mente (y más adelante quizá las piernas, pensó guapo).

Aquí, la chica fea dejó de sentir envidia pues entendió, gracias a feo, que aquello envilece el ser, y se unió a ellos. Llevó hasta la pareja su ponche condenadamente envinado y también demostró a feo que estaba impresionada, con manos y boca. 

La chica bonita pensó que algo bueno debía tener feo para que el chico guapo y la fea se le entregaran así; pensó y pensó y de pronto comenzó a mirar a feo no tan feo, sino interesante. Deseaba saber qué dijo, porque ella no puso atención a la elocuencia desmedida de feo, y se acercó al trío. Un poco tímida y orgullosa al principio, pero flexible y sumisa finalmente, cuando guapo y fea decidieron usar no sólo manos y boca sino también aquellas partes del cuerpo humano que se reservan para el ser especial. 

Así, sucedió que todos quedaron preñados (en el sentido de agarrados) de feo y éste prometió enseñarles más sobre los vicios y virtudes del ser, convirtiéndose feo en maestro y fea, bonita y guapo en discípulos. 

            El alcalde y el cura quedaron impresionados y se unieron la semana entrante a las clases impartidas por feo en el kiosco del pueblo, donde les hablaba del amor, de la naturaleza, de lo justo, de la Atlántida, del ser, del deber, de la santidad, del valor, de la amistad, de la templanza, de la poesía, de la virtud, de lo bello, del lenguaje, de la ciencia, de la erótica y del alma.

FIN.

Moraleja: No hay quien se resista a los griegos.

28 comentarios:

  1. bueno, muy bueno jeje
    aunque es asi como de agrrarle el sentido
    xq deja enseñanza....

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  2. Hahahahahah XD no me esperaba eso, kreo ke estuvo genial XDDD y no, no pienso ke seas gay komo algún pelele te dijo

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  3. muy interesante algo poco comun para leer me gusto mucho jajajja

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  4. tengo las mismas palabras: buenísimo!

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  5. Muy bueno! Me pregunto qué habría pasado si la fea hubiera sido la griega...

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  6. Jajajaja... Martín, te luciste con este cuento. Me gustó mucho; lo hallo lleno de paradojas. Seguro el feo no sólo leía a los griegos, sino también a los romanos (Séneca, por ejemplo).

    Salve!!

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  7. Se descrimino a la fea, aumento un 100% su "poca belleza" y la bonita solo perdió el 50% de belleza. Si los sueldos sufrieran lo anterior, me gustaría que mi salario fuera feo, jajajaja

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  8. Buen cuento. Ya no me siento tan feo… ni tan guapo, ni discípulo, ni maestro. ¡Demonios! sigo siendo común y no griego. jejeje

    Saludos cordiales.

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  9. hey Tono !! que te pasa jajajaja

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  10. Emilio Durán ecobar28 de octubre de 2011, 8:38

    Séneca, Marcial y Horacio son habituales lecturas, seguro. Ja, ja, ja, buenísimo.

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  11. jajajaja!!! esta muy bueno

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  12. me atrapo.. definitivamente me atrapo... bravo!!

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  13. No hay quien se resista a los griegos! jeje

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  14. Laura Alicia Chávez28 de octubre de 2011, 9:03

    oye... esta buenisimo... heee me encanto.

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  15. muy bueno!! me atrapó :D

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  16. Me encantó, divertidísimo.
    Un saludo

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  17. Citlalli Garza Palacios28 de octubre de 2011, 11:26

    Martin, querido, ya ves por qué te digo, qué es genial guardar siempre conejitos en el sombrero? jajajaja, me gusto y aparte recorde ese diálogo de Platonico, del amor en que hablan de encontrar a la media naranja, la moraleja para mí de este cuento es: Hay feos tan sexys que los guapos se pueden ir lejos, jajaja.

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  18. Jejejejejeje muy padre n suelo leer pero esto m atrapó jejejejejeje buen trabajo

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  19. Muy bueno, a mi parecer, según el cuento, el feo puede conquistar a la bonita y casarse con ella, claro por su cerebro, por ser culto y sabio. En contraposición, la fea no, obviamnete porque ni belleza ni cabeza. Así el feo sale vencidor.
    Que no se ofendan las feas, ejeje, porque la verdadera belleza es la del fondo, del corazón

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  20. Muy bueno..!!como la vida misma.

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  21. jajajajaja! Está formidable!

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  22. Sigfried de Alberigh28 de octubre de 2011, 23:07

    esta buenisimo, a mi tambien me atrapo y quiero saber q fue lo q sucedio jejeje, muy bueno para aquellos q se sienten mas q otros por su belleza exterior, asi q nunca vean lo exterior si no lo q cada uno de nosotros lleva x dentro q puede ser lo mas maravilloso y nos hace mucho mas hermosos q cualquiera xq la belleza exterior se acaba

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  23. Sigfried de Alberigh28 de octubre de 2011, 23:08

    jajaja ya lo lei todo, buenisimo, buenisimo, desde q comparten estos enlaces conmigo me he interesado mas en la lectura, muchas gracias WhiskyEn LasRocas

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  24. Me metí en la historia luego luego (:

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  25. excelente cuento¡¡ me gusto muchoo ;D

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